Muere Boobs Nation, muere el surrealismo de unas crónicas sobre la decadencia

Prótesis mamaria/ infobae
Prótesis mamaria/ infobae

Mis relatos en Mundiario acerca de actrices, modelos y cantantes han sido una oportunidad para explicar a través del surrealismo la decadencia de una sociedad tecnocrática adicta al consumismo.

Muere Boobs Nation, muere el surrealismo de unas crónicas sobre la decadencia

Muere Boobs Nation. A lo largo de más de dos años en Mundiario, he escrito una serie de relatos surrealistas protagonizados por modelos fitness y actrices de cine adulto. Situaciones histriónicas, metáforas e hipérboles han ido adornando una serie de breves relatos sin pies ni cabeza que tuvieron gran cantidad de lectores a los que agradezco el fiel seguimiento de esta clase de boutades.

Lisa Ann, Amy Anderssen, Nikki Benz, Ariella Ferrera junto a Katy Perry o Taylor Swift han protagonizado esta serie de relatos y crónicas. Cuando me han preguntado en prensa o radio por esta serie de narraciones y su excéntrico enfoque, he manifestado que solamente un lenguaje vacío, rítmicamente bello, y carente de lógica puede explicar la crisis moral en la que ha incurrido gran parte de la sociedad en estos últimos tiempos a partir de la debacle de la política del consumismo.

La crisis institucional de los partidos, la anarquía de las redes sociales donde se machacan las diferencias ideológicas, donde se insulta libremente, donde se trafica con armas y se manipula a subjetividades enfermas para que se vuelen en un aeropuerto son rasgos que solamente el surrealismo puede facturar literariamente, solamente cabe la denuncia de todo ese mal a través de una estampa erótica, en un marco absurdo de acciones y personajes macabros traídos de los lugares más deleznables: la mala música y el porno.

Mis relatos en Mundiario acerca de estos actrices y cantantes han sido una oportunidad para explicar a través del surrealismo la decadencia de una sociedad tecnocrática adicta al consumismo, donde sentimientos, sexo y relaciones de amistad incluso son objeto de demanda y de venta compulsivas. Detrás de una foto de Puma Swede o de Lisa Ann hay un texto en el que exploré las posibilidades de un lenguaje absurdo para denunciar, desde el vacío semántico, la degradación y la sumisión a la que se somete la especie humana, pero que ferias,  medios y páginas web convierten en una ofrenda preciosista para que cualquiera acceda y compre. Siento que debo dar por acabado esta censura metafórica. Boobs Nation y todos esos relatos absurdos han muerto para que nazca un hombre nuevo, un hombre de Sugar Nation, que espera tener el mismo número de adeptos Es hora de reciclarse y de mirar al horizonte con un mayor optimismo, pero sin perder la beligerancia. 

Muere Boobs Nation, muere el surrealismo de unas crónicas sobre la decadencia
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