Si la moda también se concibe como arte, Jesús Andreu se equivoca

Hubert de Givenchy.
Hubert de Givenchy.

Si se quiere hasta es efímera: tanto como la creatividad de los diseñadores impacte en el consumidor. El arte, el diseño, tienen sentido en la medida en que son capaces de emocionar.

Si la moda también se concibe como arte, Jesús Andreu se equivoca

La moda es arte en constante evolución creativa. Si se quiere hasta efímera: tanto como la creatividad de los diseñadores impacte en el consumidor final. El arte, el diseño, tienen sentido en la medida en que son capaces de emocionar a las personas.

Hubert de Givenchy, el último couturier vivo, se ha instalado en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid con el objetivo de demostrar que la moda, que no las modas, forma parte de la cultura. Y para tan espinoso cometido entabla una conversación entre un centenar de sus prendas y los fondos de la pinacoteca. Pero parece que no todo el mundo lo entiende. Por ejemplo, Jesús Andreu comenta: "No acabo de entender la capitulación en la que están cayendo museos que se pretenden de prestigio, entregándose -como ya hiciera el mismo Thyssen con la exposición de Cartier- a la mezcla del arte con la artesanía. Máxime cuando recurren al burdo subterfugio de "poner en diálogo" lienzos que han revolucionado nuestro juicio sensitivo con una selección de simples vestidos y tejidos, por muy espectaculares que sean. La introducción de cuadros de Miró, Rothko, Ernst, Fontana y Zurbarán detrás de maniquíes recubiertos de trajes -parte de cuyo atractivo es fatuo, al radicar en que lo portaron actrices y duquesas- resulta, en el caso que nos ocupa, afrentoso."

Evolucionar, desarrollarse, progresar, crecer... Son cuatro simples palabras pero pueden sugerir muchas cosas. Por eso mismo, avance señor Andreu, avance, no se quede estancado en el pasado invariable, en el pasado intransformable, sea versátil, acepte nuevas formas. Esto no le resta, le suma.

Todo aquello que sea una manifestación humana mediante la cual se expresa una visión personal que interpreta lo real o imaginado, es arte. No todo es arte, pero no juzgue aquello creado por el hombre como algo afrentoso. Puede que se equivoque.

¿Es solo arte, como usted bien dice, todo aquello que ha recorrido la museología en paralelo a la evolución histórica? La moda goza de evolución histórica y, por lo tanto, es arte. Simple y sencillo. Acepte el diseño de moda como arte, es una creación humana.

Hubert de Givenchy, en el museo de arte Thyssen.

 

La introducción de maniquíes recubiertos de tejidos inimaginables resulta asombroso, señor Andreu. La capacidad de creación, en este caso, del modista francés Hubert de Givenchy ha de ser reconocida como una virtud y no como reprobable. Retrospectiva que podremos presenciar en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el 18 de enero de 2015.

De paso que debuto en MUNDIARIO, quisiera invitar a mis lectores a que vayan y disfruten de la primera incursión del museo en el mundo de la moda mediante un enfoque excepcional de las creaciones del couturier a lo largo de casi medio siglo, desde la apertura en 1952 en París de su Maison, hasta su retirada profesional en 1995.

Si la moda también se concibe como arte, Jesús Andreu se equivoca
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