Entre Las Mercedes y El Chilamate, decidiendo el nombre de una calle

Calle de Las Mercedes. / Mundiario
Calle de Las Mercedes. / Mundiario

Anécdotas del buen vivir, historias de los barrios de vecinos buenos, ubicados en las ciudades de Heredia y San José, en Costa Rica.

Entre Las Mercedes y El Chilamate, decidiendo el nombre de una calle

Veinte años ya, viviendo en la placentera Heredia (10 kilómetros al norte de la capital San José), el mismo tiempo que se requiere para madurar un vino de gran reserva, o bien, para consolidar una carrera como banquero.  Es el plazo que llevamos “compartiendo calle” con los vecinos nuestra comunidad.  Esos buenos vecinos a los que aspiramos casi todos a encontrar, cuando nos mudamos a un nuevo barrio donde esperamos “echar raíces”, cimentar buenas relaciones y recibir cada mañana un “buenos días” que venga cargado de buenas intenciones.

Lo vivimos los vecinos de antaño en el Barrio Miraflores, al este de San José y lo disfrutamos desde hace tres lustros, los que habitamos en Calle Las Mercedes de Montebello, al norte de Heredia.  Porque no es cuestión de suerte si no se sabe construir, deseo compartir dos anécdotas que marcan esos mágicos momentos en los que la “barriada” como un todo, se reunía para convivir, dibujando historias que nos dan para este artículo escribir.

En el Miraflores de los ochentas, cerrábamos las calles de nuestro barrio en el Día Nacional de la Independencia, para celebrar nuestro “Giro del Barrio”, donde nos apuntábamos todos, con las bicicletas que tuviéramos, reuniendo los aportes que de manera desinteresada los vecinos entregaban y con los que lográbamos elaborar números de identificación para cada ciclista, rotular la meta, obtener vehículos para el juez de la carrera, el médico y los asistentes de ruta, contar con oficiales de tránsito, adquirir medallas para los ganadores, habilitar un puesto de cerveza y comida y armar “a punta de caña de bambú” el improvisado salón de baile para la gala de premiación.  En media calle, armábamos el fiestón que terminaba usualmente bajo un aguacero porque era setiembre, mes de lluvia torrencial en las colinas y veredas del Valle Central.

Veinte años después, en Montebello, los vecinos decidimos convocar un plebiscito para ponerle nombre a nuestra Calle, lo hicimos de manera democrática, con presentación y motivación de nombres, algunos buscando honrar a Jiménez Deredia nuestro gran escultor, otros con el ánimo de resaltar El Grande del Térraba, uno de nuestros principales ríos, también los que destacaban al frondoso árbol de Chilamate que nos daba generoso su sombra, en la zona de jardín donde todo esto sucedía, finalmente, estaban los más tradicionales que proponían como nombre Calle Las Mercedes, evocando al distrito al que pertenece nuestro Barrio y al nombre de la Parroquia.  Nos reunimos donde inicia la calle, en un día cálido y ventoso, con buena comida, “frescos” y música, en fin, una gran camaradería.  Llegado el momento de elegir, la ventana de unos de los autos, sirvió de pizarra para ahí anotar las postulaciones y el resultado de las votaciones; fueron necesarias varias rondas, donde se iban descartando nombres para que al final por una diferencia muy estrecha, fuera Calle Las Mercedes el nombre que prevaleciera, dejando a los del “ala ambiental” con un palmo de narices, ya que no les alcanzaron los votos para hacer triunfar su propuesta de Calle el Chilamate.

Hoy, esos mismos vecinos seguimos aquí en nuestra querida Calle, disfrutando canciones, carne azada y chicharrones, cuando a alguno se le ocurre la genial idea de juntarnos de nuevo, sin más deseo que el de compartir, sin más ambición que la de pasarla bien, escribiendo una nueva página de sana convivencia colectiva, celebrada entre amigos que atesoramos el gusto de vivir, relaciones de buenos vecinos que entre todos debemos aprender a construir.

Entre Las Mercedes y El Chilamate, decidiendo el nombre de una calle
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