Medio siglo de ‘Vida Gallega’: la revista que conquistó América en el siglo XX

Hace ahora cincuenta años, en una primavera de 1963, se editaba en Vigo el último número de la revista Vida Gallega, la publicación periódica m
Portada de Urbano Lugrís titulada "El globo de Betanzos". Agosto de 1955.
Portada de Urbano Lugrís titulada "El globo de Betanzos". Agosto de 1955.

Hace ahora cincuenta años, en una primavera de 1963, se editaba en Vigo el último número de la revista Vida Gallega, la publicación periódica más popular y exportada de cuantas vio nacer Galicia en el siglo XX. Vida Gallega hizo realmente “las américas”.

Vida Gallega contenía cultura y sociedad. Y un amplio despliegue fotográfico desde los primeros números. En esta tríada: creación literaria + crónica de lo que hoy llamaríamos “rosa” + despliegue gráfico, se basó su enorme éxito. Cuando la guerra, en 1937,  paró, no por ideología (pues, con la República, se había producido un distanciamiento con los galleguistas) si no por escasez de papel y otros materiales. En los años cuarenta moría su fundador, Solá, y habrá que aguardar hasta 1954 para que otro editor, José Iglesias Presa, compre los derechos de publicación y la haga renacer. La redacción se desplaza de Vigo a Lugo en 1956.Había nacido en la ciudad olívica en un mes de enero de 1909 de la mano de Jaime Solá y con una ilustración de Castelao en portada. En total publicaría 779 números (primeiro quincenales y más tarde mensuales). A finales de los años 20, con más de 350 números en la calle, las tiradas alcanzaban ya los 70.000 ejemplares, una cifra elevadísima, destinada buena parte de ella a abastecer de noticias a la emigración de América. Pensemos, por ejemplo, que el periódico gallego de más difusión en aquella época, El Pueblo Gallego, no superaba los 30.000 ejemplares.

Esta segunda etapa (la menos estudiada hoy y que duró hasta 1962) acoge a toda la intelectualidad de la época, y también a lo que se conoce como el “exilio interior”. Citemos solamente diez nombres, de los muchos que encuentran abrigo en sus páginas: Paco del Riego, Otero Pedrayo, Manuel María, Cunqueiro, Carballo Calero, Antón Fraguas, Paz Andrade, Urbano Lugrís, Luz Pozo o Leandro Carré. Textos en gallego y castellano, y un diseño que sigue pareciendo moderno y atractivo a los ojos de hoy.

En mayo de 1962 pasa a ser editada por la empresa Faro de Vigo pero solo le quedaban de vida seis números y un año de existencia. En este breve periodo, su director (y redactor de la mayor parte de las páginas) es Álvaro Cunqueiro, que  se acaba de  incorporar al personal de este periódico vigués.

Esta es en fin, en breves líneas, la historia de más de 36.000 páginas, y de miles de fotografías y documentos. De unos tiempos en los que el periodismo fue capaz de dejar para la posteridad una radiografía completa del país: entreteniendo e ilustrando.

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