El maestro Elmore Leonard dejó sin terminar su obra número 46 de novela negra

Elmore Leonard / cinemablend.com
Elmore Leonard / cinemablend.com

Elmore Leonard, maestro indiscutible de la novela negra de emocional trama, fue muy conocido en los ámbitos literarios como El 'Dickens de Detroit'. Pura literatura.

El maestro Elmore Leonard dejó sin terminar su obra número 46 de novela negra

El escritor y guionista estadounidense Elmore Leonard nacido Nueva Orleans en 1925 ha fallecido el martes 21 agosto en su domicilio en Detroit. Maestro indiscutible de la novela negra de emocional trama  cuya lectura envuelve al lector  por el impacto y riqueza de su  contenido social y humano de algunos de sus personajes. Leonard estaba trabajando en la que habría sido su novela número 46 cuando tuvo que ser hospitalizado. Fue muy conocido en los ámbitos literarios como El 'Dickens de Detroit'

      Su novelística de género policiaco continuará tan viva por no tener nada  que envidiarle a  la histórica y clásica de décadas anteriores, siempre teniendo en cuenta que ésta calidad de contenido es fruto de la herencia recibida. Lo que no puede confirmarse generalmente es que, toda novela negra que se edita en la actualidad sea buenas gracias a poder disfrutar igualmente de esa fortuna heredada. Es  posible que sea así.  Porque, ¿Son buenos acaso todos los políticos y obispos que nos hablan de democracia, libertad, honestidad e igualdad como propietarios y abusivos herederos de ella? Sin embargo con una novela de Elmore Leonard, cualquier lector, aunque no sea  asiduo del género tiene garantizada  la calidad de los títulos ya editados en español. Y es que estamos ante un escritor que junto a Benjamín Black, puede ser considerado heredero de  grandes clásicos  como Hammett y Schandler, pese a que este último, al autor de Perros Callejeros, decía, que le aburría.

      En la novela Mister Paradise (Alianza Editorial) nos hallamos con un abogado de Detroit muy especial, cargado en años, al que le gustan las chicas jóvenes para hacer cosas que le animen  justificar el existir a la vez que le hagan olvidar la edad que con desazón  mal que lleva. La historia reboza tensión, intriga y dureza ya  presente en otras narraciones como Un tipo implacable y Persecución fatal. Aunque difícilmente  se puede equiparar una película con la novela no debe de sorprender que Paradise fuera llevada al cine.  Ocurrirá igual que con No es país para viejo de Cormac McCarthy en la que Barden ganó un Oscar  de interpretación. 

      Bueno, pues  este abogado y viejo verde un domingo que amaneció con nieve, por medio de Montez su hombre para todo a su servicio, ha contratado a dos jóvenes para dar rienda suelta  a fantasías mientras el señor contempla la televisión con animado fondo. Pero tras esta cita se encuentra un plan ya preparado de antemano  cuyo objetivo es mandar al viejo verde al otro mundo, junto con una de esas bellezas que cobra a novecientos dólares la hora  a cambio de buen plato de carne con guarnición.  Naturalmente el suceso pone en acción a un policía que conoce perfectamente ese infierno del hampa, por el que se desenvuelve como pez en el agua navegando en ese lago corrompido que  todo lo domina y explota, donde la brutalidad, el vicio, los negocios oscuros y el dinero manchado con sangre, se pasean cogidos de la mano hasta cuando el sol brilla.

      Y aquí encontramos la calidad de este maestro contemporáneo de la novela negra tensa e intrigante - que nos ha dejado hace unos días -, en la que nos cuenta una historia de aventura intensa, cruda, atrevida, punzante y de una variedad de personajes repartiendo crueldad y desatino sin un ápice de remordimiento, complacidos, ellos, los personajes, de aplicar y mostrar tan especiales registros, los cuales sobrecogen por su  actitud ante la vida. Historia con palpitante trama  bien montada,  tensa y amena, poseída de una prosa envolvente y magistral, especialmente en los diálogos directos y espontáneos. Así nos muestra esa sociedad americana que con tanta velocidad se va implantando en nuestra geografía con sus crisis, problemas religiosos, inmigración o corrupción. Pero de la misma forma que sus páginas despiden lo nauseabundo de  la sociedad, no por eso faltan en ella, la ironía,  melancolía y esos entresijos por donde se cuela el factor humano y su critica al estercolero cotidiano de nuestra alienada sociedad.

El maestro Elmore Leonard dejó sin terminar su obra número 46 de novela negra
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