La maldad humana se manifiesta de diferentes maneras a cada cual más sofisticada

Kim Jong-un.

La erótica del poder obnubila hasta las mentes más luminosas y casi siempre termina por cepillarse a buena parte de la humanidad a la que el asunto, sea el que sea, ni le va ni le viene.

La maldad humana se manifiesta de diferentes maneras a cada cual más sofisticada

Kim Jong-un, líder de Corea del Norte

La maldad humana, está comprobado, puede manifestarse de diferentes maneras a cada cual más sofisticada. Cualquiera que se dé un garbeo por las páginas de un manual de historia, ya lo he dicho en otro artículo, puede solazarse con los cientos de guerras que han gestado cuatro locos para encabritarnos a unos contra otros y armar una buena escabechina a la primera de cambio. A algunas personas, de hecho, les va la marcha y si no véase a Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte, cuya actitud provocadora y perversa está manteniendo en jaque a toda la comunidad internacional. Cuando una madre echa al mundo a tipos como este, al que lo único que le pone son los misiles Musudan y enviar zambombazos nucleares a tutiplén, poco se puede hacer, la verdad.

La erótica del poder obnubila hasta las mentes más luminosas y casi siempre termina por cepillarse a buena parte de la humanidad a la que el asunto, sea el que sea, ni le va ni le viene. La vileza, por tanto, llevada a cabo por cualquiera de estos degenerados, puede llegar a ser infinita y adquirir formas extraordinarias que van mucho más allá de lo que la gente de bien podríamos llegar a barruntar.

De ahí que esa moda china consistente en vender pequeñas tortugas encerradas dentro de una cápsula de plástico, para utilizarlas como llaveros vivientes, venga a ser una metáfora de esta insaciable sed de mal que sigue afectando a unos cuantos pero que siempre termina salpicando a la mayoría. Porque si alguien es capaz de practicarle semejante sadismo a un animal indefenso por cuatro monedas, y otros tienen a bien comprarlo, haciendo alarde de una insensibilidad sin límites, qué podemos esperar de sujetos como Kim. O lo que es lo mismo, no se requiere mucho esfuerzo para darse cuenta de que todos los canallas caben en ese llavero.

La maldad humana se manifiesta de diferentes maneras a cada cual más sofisticada
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