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MUNDIARIO

Julieta, la peor elección para representar a España en Hollywood

La última película de Almodovar ha sido la seleccionada para representar a España en los próximos Oscar. Un error de elección que insulta el trabajo de todos los que participaron en La Novia, la verdadera obra de arte.

Julieta, la peor elección para representar a España en Hollywood
Fotograma de Julieta.
Fotograma de Julieta.

Judith Muñoz

Periodista.

¿Por qué una película tan vilipendiada por crítica especializada y público general, como Julieta, es la representante del cine español en Hollywood?

De guión previsible escrito por el propio Pedro Almodovar, la historia de Julieta no contiene ningún estímulo como para ser recordada en el futuro. Por supuesto que nos encontramos con una película de Almodovar en donde el uso de la luz, de los colores, de figuras fálicas, de mujeres fuertes pero machacadas, son de uso común en todos sus filmes. Eso es lo que hace que un director se convierta en autor y propietario de toda su carrera cinematográfica, fiel a un estilo reconocible en el mundo entero y depurado con los años. 

Pero, y siempre hay algún pero, ninguna carrera de ningún autor está exenta de fracasos y al igual que la horrenda Los amantes pasajeros (2013), más un insulto al público que una película apta para los cines, Julieta se ganó, merecidamente, una retahíla de críticas que en gran medida han sido avaladas por el público español que solo compró 329.764 entradas para acudir al cine a verla.

Más allá de datos de taquilla, la Academia de Cine español no se guía por estos registros para seleccionar a la película que envía a los Oscar, sino 8 apellidos vascos, por ejemplo, nos hubiera estado representando. Lo que queda claro es que Almodovar tiene apellido, es uno de los cineastas más respetados del cine mundial. Tarantino dijo de él en una ocasión que es uno de los mejores realizadores en activo y el MoMa de Nueva York le dedica este año una retrospectiva por toda su carrera. Orgullo patrio. Pero aún así Julieta sigue siendo una obra menor en comparación con La Novia, película de Paula Ortiz, una incipiente directora a la que le espera una larga carrera por delante, siendo este su segundo largometraje, una pequeña obra de arte que es pura poesía. 

Su película es arriesgada, sin lugar a dudas, y muchos paladares acostumbrados al fast food cinematográfico no sabrían degustar este caviar, pero definitivamente era la apuesta más elegante, mágica y adictiva a presentar en Hollywood como candidata a llevarse el Oscar a Mejor Película de habla no inglesa.

La historia de amor, dolor, pasión en una España árida, machista y enigmática es al final un relato sencillo de una mujer que ama a dos hombres. Una mujer representada por Inma Cuesta que en cuanto el espectador la ve en escena ya nunca más desviará la vista de la pantalla. La misma Cuesta que tiene un papel absurdo en Julieta, en La Novia, absoluta protagonista, absorbe con su mirada, con su cuerpo y con su voz. De hecho es lo que hace su personaje, absorber la vida de los dos hombres que ocupan la suya: su novio convertido luego en marido (Asier Etxeandía) y el que fue su novio en el pasado (Alex García).

La Novia es una adaptación libre de Bodas de sangre, la tragedia en verso y en prosa del escritor español Federico García Lorca, escrita en 1931, y traída a la actualidad de manera exquisita. Hubiese dejado maravillada a la Academia de Hollywood, que son quienes realizan la criba final de las películas presentadas por los distintos países y Julieta no la va a pasar, desde luego que no.