João de Deus: el médium brasileño que suma casi 500 años de cárcel por delitos sexuales

El curandero espiritual más famoso de Brasil ha recibido una nueva condena a 118 años de prisión por violar a 17 mujeres, incluyendo menores.
Joao Teixeira de Faria, conocido como Joao de Deus, curandero brasileño. / RR SS
Joao Teixeira de Faria, conocido como Joao de Deus, curandero brasileño. / RR SS

João de Deus, el curandero espiritual más famoso de Brasil, ha recibido una nueva condena: 118 años de prisión por violar a 17 mujeres, incluyendo menores, que acudieron a su consulta entre 2010 y 2017. 

El fallo ha sido dictado por un juzgado de Goias, en el centro del país, y sostiene que el hombre es "condenado en tres procesos a la pena privativa de la libertad de 118 años, 6 meses y 15 días de reclusión en régimen cerrado", por la práctica de "violación, violación mediante fraude y violación de vulnerable".

El médium se encuentra bajo prisión domiciliaria debido a condenas previas y con esta sentencia suma un total de casi 500 años de pena, ya que todas las denuncias formuladas contra él en los últimos seis años han sido juzgadas en primera instancia.

João Teixeira de Faria, conocido como João de Deus, abusó sexualmente durante décadas de sus pacientes, quienes buscaban curación en sus "cirugías espirituales". Los hechos denunciados por las víctimas tuvieron lugar en su lugar de culto, la Casa Dom Inácio de Loyola, ubicada en Abadiania, a unos 100 kilómetros de Brasilia, la capital de Brasil.

La investigación en su contra ha demostrado que el curandero se aprovechaba de la vulnerabilidad de las víctimas, abusando de ellas durante las consultas. 

El médium brasileño llegó a ser tan conocido que incluso celebridades como Oprah Winfrey y el expresidente de EE UU, Bill Clinton, buscaron su ayuda. 

El escándalo estalló en 2018 cuando cinco mujeres denunciaron los abusos en televisión, lo que llevó a más de 200 víctimas a hacer públicas sus acusaciones. La defensa de João de Deus planea recurrir la sentencia alegando contradicciones con la legislación penal brasileña. @mundiario

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