Investigan al capitán del velero de lujo naufragado en Sicilia que dejó siete muertos
La justicia italiana ha iniciado una investigación en torno al naufragio del yate de lujo Bayesian, que la semana pasada se hundió frente a las costas de Sicilia, resultando en la trágica muerte de siete personas, incluyendo al magnate británico Mike Lynch y su hija de 18 años. El capitán del velero, el neozelandés James Cutfield, está siendo investigado por posibles delitos de naufragio culposo y homicidio múltiple, mientras los fiscales tratan de determinar su responsabilidad en el siniestro.
El velero Bayesian, que contaba con una capacidad total de 22 personas, naufragó en medio de una fuerte tormenta la noche del lunes. Entre las víctimas se encuentran Jonathan Bloomer, presidente de Morgan Stanley International, y su esposa, Judy, así como el abogado de Lynch, Chris Morvillo, y su esposa, Neda. La tragedia ha generado una intensa investigación por parte de las autoridades italianas, que examinan si el capitán Cutfield, con más de ocho años de experiencia en el mando de embarcaciones de lujo, cometió negligencias que contribuyeran al hundimiento.
El fiscal Ambrogio Cartosio, encargado del caso, ha confirmado que se investiga el naufragio y el homicidio imprudente, aunque por el momento no se han formalizado cargos oficiales. La investigación se centra en determinar si hubo fallos en la gestión del velero durante la tormenta y si el capitán y la tripulación pudieron haber evitado el desastre. El fiscal advirtió que no se descarta ninguna posibilidad y que el capitán, junto con la tripulación, ha mostrado una actitud colaborativa hasta ahora.
Los medios locales informan que los sobrevivientes del naufragio ya han regresado a sus países, mientras que el capitán y la tripulación permanecen en Sicilia. Los investigadores están especialmente interesados en un oficial de guardia que debía advertir sobre el mal tiempo, y analizan por qué algunos miembros de la tripulación pudieron salvarse mientras que otros quedaron atrapados en el interior del yate.
Una de las teorías predominantes es que el naufragio se debió a una “cadena de errores” y a la posible apertura de escotillas clave durante la tormenta, lo que permitió la entrada de agua en el casco del velero. Se está considerando la posibilidad de reflotar el barco para confirmar esta hipótesis. La búsqueda y recuperación de los cuerpos de las víctimas se llevaron a cabo por buzos especializados y concluyó con el hallazgo de los cadáveres en el interior del velero.
La investigación sigue en curso, con previsión de realizar autopsias esta semana para esclarecer las causas de la muerte de los afectados. La tragedia ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las embarcaciones de lujo ante condiciones meteorológicas extremas y la importancia de una adecuada gestión de riesgos en la navegación. @mundiario

