El holocausto judío no tenía por qué haber alcanzado cifras de tal magnitud

El ferrocarril llegando a Auschwitz. / www.cracovia.net
El ferrocarril llegando a Auschwitz. / www.cracovia.net

La reacción de los aliados ante la persecución y exterminio de los judíos de Europa no fue la más indicada: se negaron a bombardear las líneas de ferrocarril que llegaban a Auschwitz.

El holocausto judío no tenía por qué haber alcanzado cifras de tal magnitud

La elección de la ubicación y construcción de los principales campos de exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, cuyo plan tenía el nombre en clave de Aktion Reinhar, obedeció a las buenas conexiones ferroviarias de la zona y a la cercanía a importantes poblaciones judías.

Auschwitz, Belzec, Chelmo, Majdanek, Sobibor y Treblinka se encontraban en el entorno del distrito de Lublin, en la Polonia ocupada por los nazis. En ellos murieron más de 3 millones de judíos, gitanos y otras personas consideradas inferiores. Un poco más lejos estaba el campo de Jasenovac, en Croacia, que se cobró otras 600.000 víctimas.

En una guerra es típico el bombardeo táctico y estratégico de fábricas, puentes, redes ferroviarias, ciudades y otras infraestructuras en terreno enemigo. La pregunta es: ¿por qué las fuerzas aliadas no supieron, pudieron o quisieron bombardear esas líneas ferroviarias que conectaban los campos de exterminio para evitar la llegada de más víctimas a los hornos crematorios y cámaras de gas?.

El holocausto judío no tenía por qué haber alcanzado cifras de tal magnitud
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