Nueva serie en MUNDIARIO sobre Historia de España (I): Fenicios, griegos y cartagineses
MUNDIARIO publica la primera entrega de la nueva sección Historia de España, que describe los orígenes del país y los acontecimientos más importantes, a juicio de este autor.
MUNDIARIO publica la primera entrega de la nueva sección Historia de España, que describe los orígenes del país y los acontecimientos más importantes, a juicio de este autor.
Fenicios, griegos y cartagineses fueron, por este orden, los primeros pobladores de la península ibérica. Las primeras evidencias de la ocupación de la península se encuentran en las cuevas de Altamira –o “Capilla Sixtina del Arte Cuaternario”-, donde el hombre primitivo plasmaba en sus paredes las imágenes de los animales que cazaban.
Desde las regiones más desarrolladas del litoral mediterráneo llegaron los fenicios, los cuales hicieron de Gádir –Cádiz actualmente- la capital de todas las colonias. Asimismo, se estima que la ciudad de Gádir fue constituida en torno al año 1.100 a.C.; y con ello se puede decir que comienza la historia documentada de España. Los fenicios se dedicaron casi en exclusividad a la explotación de metales preciosos. Fue precisamente con los fenicios, por tanto, cuando se dieron los primeros pasos en la industria metalúrgica. Además, la notable tradición pesquera de España y Portugal data de ese periodo histórico –siglos XI-XV a.C.-, ya que éstos la comenzaron a practicar en su momento. Asimismo, el origen del nombre de España se les atribuye también a los fenicios –Ispahan se llamaba entonces, y significaba costa o isla de conejos-.
Los griegos, que eran navegantes, sustituyeron a los fenicios en los siglos VII y VIII antes de Cristo. Escaso tiempo después de su llegada a la península, los griegos fundaron la ciudad de Emporion –Ampurias actualmente- en la costa catalana. Del mismo modo que los fenicios, los griegos colonizaron el litoral levantino, pero no se adentraron en el centro peninsular puesto que sus intereses eran únicamente comerciales y no tenían espíritu conquistador. Éstos, además de construir verdaderas ciudades emulando a las metrópoli, trajeron a Hispania el concepto de comercio, agricultura e industria, así como los cultivos, el olivo o la uva. Sin embargo, ni los fenicios antes ni los griegos más tarde tuvieron una influencia definitiva en la península ibérica –ese trabajo estaba destinado para los romanos-, pese a que éstos últimos inyectaron en España su teatro, su filosofía y su poesía.
Convidados por los fenicios, que se situaban en Gádir, entraron en la península los cartagineses para proteger a éstos primeros de los ataques del pueblo indígena. No obstante, los cartagineses tan sólo se plantearon la idea de conquistar Hispania en el siglo III a.C., motivados por la creciente rivalidad con Roma. Y en su hazaña únicamente encontraron resistencia en un lugar: Sagunto, cuyos habitantes prefirieron morir a rendir la plaza –como dice el refranero popular-. Los cartagineses, en definitiva, implantaron el comercio y la disciplina militar, pero su aportación cultural fue muy escasa. Y según se cuenta, sus afamadas bailarinas pusieron la semilla de lo que, en la edad contemporánea, se conoce como flamenco.
Los iberos construyeron una sociedad muy avanzada durante los años 600 y 200 a.C., pese a no poder precisar el momento en que llegaron a la península. Este pueblo provenía del norte de África y desarrolló con eficacia la escultura, la arquitectura y la cerámica. Fechada en la primera mitad del siglo V a.C., la Dama de Elche constituye el tesoro más preciado del arte ibero. Éstos contaban con lengua propia y las guerras entre las diversas tribus impidieron la unificación política del lugar.
Otro de los pueblos importantes que ocupó la península fue el celta, el cual llegó a España del norte de Europa. Los celtas eran guerreros por naturaleza y su nivel cultural era muy reducido. No obstante, éstos se enfrentaron a los iberos y, de esta manera, lograron expandirse por la península, exceptuando las zonas de Levante y Andalucía.