Femen: "Nuestros cuerpos son nuestras armas, instrumentos políticos de cambio"

Activistas de Femen, en una de sus protestas, pintadas.
Activistas de Femen, en una de sus protestas, pintadas.
Lo difícil será conseguir que el mensaje ideológico de Femen cale en la opinión pública y que se traduzca en cambios sociales en la dirección deseada, opina nuestra experta Victoria Permuy.
Femen: "Nuestros cuerpos son nuestras armas, instrumentos políticos de cambio"

Mucho se ha escrito ya sobre Femen, sobre todo desde que se ha constatado su llegada a España. A modo de resumen, haré un repaso la trayectoria de este grupo feminista, en aras a desentrañar algunas cuestiones que considero importantes.

Femen o "Фемен"-en cirílico- aparece en Ucrania durante el año 2008, de la mano de la economista Anna Hustol. En principio surgió como un grupo feminista más o menos "convencional", cuyo impacto social era más bien escaso. Progresivamente fueron adoptando un estilo más transgresor, apareciendo públicamente en ropa interior. Fue en Kiev, en el año 2009, cuando una de sus activistas dio el espaldarazo definitivo captando considerable atención mediática al mostrarse con el torso desnudo o en topless.

Desde ese momento, el topless como instrumento reivindicativo se convirtió en el sello distintivo de Femen. Sus activistas, además, suelen pintarse en el cuerpo llamativos mensajes y, como parte de su atrezzo, incorporaron las coronas de flores tradicionales de su país.

Otro aspecto a destacar de Femen es que sus acciones de protesta generalmente terminan en represalias, tanto por parte de las autoridades como de sus detractores. Sin ir más lejos, estos días Femen está siendo objeto de ataque por parte de grupos neonazis tras lo ocurrido en Francia. Hace unos días, en la catedral de Notre Dame, la popular activista Inna Schevchenko parodiaba en topless y con una pistola en la boca el suicidio del ultraderechista Dominique Venner, quien se había quitado la vida así, en señal de protesta ante la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Un objetivo prioritario de Femen es el de erradicar la explotación sexual, posicionándose también- como se ha visto- en contra del fascismo y de la religión. Uno de los episodios más destacados en el contexto religioso fue el también protagonizado por Inna Schevchenko, ante un importante símbolo para los cristianos ortodoxos, que causó un fuerte impacto negativo en la opinión pública de su país.

Esta búsqueda intencional de atención mediática es  lícita en sí misma y es incluso algo deseable para grupos o sectores con escasa visibilidad social. Sin embargo, en el caso particular de Femen resulta complicado discernir hasta qué punto la atención que se les dispensa desde los medios contribuye a dar mayor saliencia a sus mensajes o si, por el contrario, la atención mediática ensombrece el contenido ideológico relegando sus acciones de protesta a lo meramente anecdótico o noticiable. La opinión de algunos expertos apunta más en esta última dirección.

En este sentido, con la visibilidad mediática también han ido creciendo sus detractores en diversos ámbitos, incluso dentro del propio feminismo.

Beatriz Gimeno, en un artículo publicado no hace mucho en pikara magazine se preguntaba "¿por qué nadie está con ellas?" y decía lo siguiente: "El grupo ucraniano Femen parece haber desconcertado a todo el mundo (...) desde feministas de siempre que las odian a personas que están convencidas de que se trata de un grupo financiado por la CIA para desestabilizar al mundo árabe". La autora enfatizaba que, para entenderlas, habría que situarlas en un estadío muy temprano en el desarrollo histórico del feminismo en las repúblicas pertenecientes a la antigua Unión Soviética.

Aún así, pese a críticas de propios y extraños, el grupo feminista ucraniano está logrando traspasar fronteras a otros países de Europa y África.

Dicho así, suena espectacular. Sin embargo, si nos atenemos estrictamente a las cifras, el número de activistas en cada país no es tan grande. De manera muy generalista podría decirse que se trata de un proceso de influencia social minoritaria: considerándolas como minoría activa, las ucranianas habrían logrado adhesiones de  mujeres de otros países, quizás por mostrarse como grupo capaz de mantener su cohesión, a pesar de críticas, represalias, detenciones e, incluso, causas judiciales.

Aquí en España, como decía al principio, ya están formalmente constituidas y las características sociodemográficas de sus activistas son similares a las de las pioneras: universitarias de edades comprendidas entre 20 y 35 años. Según varias fuentes, cuentan ya con más de una decena de activistas.

En otro orden de cosas, y desde una perspectiva más individual que grupal, para cualquier persona, desnudarse en público no es una cuestión baladí.

En el caso concreto de las mujeres todavía menos, aunque hablemos simplemente de hacer topless en la playa. Pese a que esta conducta-sin otro propósito más que el de tomar el sol- está más ó menos aceptada socialmente, todavía hoy persisten sectores en los que sigue generando reprobación. Imaginemos el impacto social que  tendrá aquí el uso reivindicativo del topless en otros contextos.

Además a Femen se le suele criticar por enfrentarse a una paradoja intrínseca, por usar como arma precisamente lo que pretenden combatir: como les provoca enorme rechazo que el patriarcado utilice el cuerpo femenino con fines de control o explotación sexual, prefieren utilizarlo ellas mismas con fines políticos.

Esto recuerda en algo a la intención paradójica (conocida popularmente como psicología inversa) a través de la cual se insta las personas a hacer precisamente aquéllo que les resulta problemático, exagerándolo en la medida de lo posible.

En la página de Femen España lo expresan así: "No poseemos armas violentas, nuestros cuerpos son nuestras armas, instrumentos políticos de cambio".

De momento podría decirse que estas nuevas activistas españolas serían iniciadoras o early adopters, tras las pioneras, tomando como analogía la teoría sociológica de difusión de innovaciones.

Lo difícil será conseguir que el mensaje ideológico de Femen cale en la opinión pública y que se traduzca en cambios sociales en la dirección deseada.

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