La fecundación in vitro plantea lo que parece un eterno dilema científico-legal

Pruebas de laboratorio para la fecundación in vitro / reproduccionasistida.org

Este logro médico del siglo XX es objeto de polémica y debates entre juristas y científicos, debates dilucidados bajo la cálida luz de la lógica y la razonabilidad.

La fecundación in vitro plantea lo que parece un eterno dilema científico-legal

La fecundación in vitro entra en escena en 1978 con el primer "bebé de probeta” en Inglaterra, aunque ya en 1784 el italiano Lazzaro Spallanzani había realizado el primer tratamiento en una perra. Actualmente, los países donde los tratamientos se practican más son Estados Unidos y Japón y la región más activa es Europa. Según el Comité Internacional de Monitoreo de Tecnologías de Reproducción Asistida (ICMART) cerca de 1,5 millones de ciclos de fecundación in vitro se llevan a cabo en el mundo cada año, que resultan en el nacimiento de 350.000 bebés.

Sin embargo, lo que se discute es el hecho de que en el procedimiento se desechan óvulos fecundados, violentando el derecho a la vida y la dignidad humana consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero ¿son los óvulos fecundados vida?

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce la personalidad del no nacido otorgándole "debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento". El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos afirma que se es "niño desde su concepción hasta sus 12 años” y que debe “ser protegida por el Estado contra cualquier forma de abuso intencional o negligente, de carácter cruel, inhumano, degradante o humillante". Y el Tribunal Europeo de Justicia, en el caso “Oliver Brüstle v Greenpeace e.V.” brinda protección desde la concepción.

La ciencia converge en dos posiciones: primero que la vida se inicia con la fecundación y segundo que se inicia cuando el óvulo fecundado se introduce en el útero materno; la última acogida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Fecundación In Vitro vs. Costa Rica, aunque el principio in dubio pro vida especifica que ante la mínima duda de que se esté la vida humana, se debe asumir que se está ante tal y otorgarle todos los derechos que existen a un ser humano ya nacido.

¿Por qué tanto caos con el tema? Para tener una idea de los porcentajes de óvulos fecundados que son desechados, en el Congreso de Helsinki en 1985 se indicó que de 14.585 óvulos fecundados artificialmente, resultaron 1.369 embarazos, de ellos solo 600 nacimientos. Y en el IV Congreso Mundial sobre la Fecundación In Vitro, en el mismo año, mencionaron que la tasa de éxito global está entre el 12% y el 20 % de los embarazos. Según Navarro, con este método hay una incidencia mayor de embarazos múltiple de 20 a 30%, ectópicos 5,25%, aborto 26,9%, partos prematuros 20%, y enfermedades como síndrome de Down, autismo, síndrome de Angelman, tumores, niños de bajo peso, con problemas cardiovasculares, etc. son más probables bajo esta técnica.

Por otro lado, existe todo un dilema sobre los embriones congelados que cuando se van acumulando no se sabe qué hacer con ellos. En Inglaterra por ejemplo, luego de diez años de tener un embrión congelado, son destruidos, en España a los dos años pasa a ser propiedad de la Institución que desarrolló el procedimiento. En cuanto al costo, en los Estados Unidos van de $15.000 a $30.000 por ciclo. En Europa entre 3.000 y 5.000 euros En California, se venden paquetes para adquirir semen donado con fotos de niñez de los donantes y características faciales, por $250, congelación de semen $390, servicios de almacenamiento de embriones y óvulos por 10 años a $2,415. Evidentemente esto ya es un acto mercantil, donde lo que se compra y se vende son fetos, niños, vidas humanas o como usted guste llamarles, violentando evidentemente la dignidad humana tratándoles como objetos. Empero, se destaca que lo positivo de este método es mejorar el problema de infertilidad en intentos posteriores, salvaguardar el acceso a la tecnología, el derecho a la salud sexual, a la familia, a la privacidad; que también son derechos. Entonces, ¿debería ser legal o no la fecundación in vitro?

Razonabilidad, idoneidad y propocionalidad

La palabra “razonabilidad” (o proporcionalidad en Europa) viene del latín “rationabilis” que significa justo, conforme a razón; y bajo el “test de razonabilidad” se ponderan los derechos fundamentales de un mismo cuadro fáctico bajo tres sub principios: idoneidad, necesidad, y de proporcionalidad (en sentido estricto en Europa). Este asegura que el procedimiento será necesario, si resulta ser el más económico, el mejor y más expedito para alcanzar una finalidad y proteja bienes de la colectividad.

Al juicio de idoneidad corresponde detectar la finalidad de la medida y analizar si el medio es idóneo y legitimo para alcanzarlo.

La proporcionalidad es una ponderación, una “relación razonable” entre el método con la finalidad: se examina la relación costo beneficio entre lo obtenido y lo que se impide por ello.

Un eterno dilema

Evidentemente los precios y los riesgos del procedimiento son elevados, donde según las estadísticas, en la mayoría de los casos ni siquiera se obtendrá el resultado deseado; los sujetos alcanzados son un pequeño porcentaje, y existen muchos otros métodos para tratar la infertilidad, como inyecciones, operaciones, medicamentos etc. sin tener que dañar derechos fundamentales tan importantes. El fin de este procedimiento es tener una familia; pero familia no es el derecho a tener hijos, un matrimonio ya es una familia, la salud sexual y reproductiva no está normada en ningún texto legal, y el derecho a la vida privada y la tecnología son válidos pero no son equiparables al valor que tiene el derecho a la vida. Y hay una desproporcionalidad en el sentido se sacrifica más en el tratamiento que lo que se obtiene: un nacimiento a costa de decenas de muertes.

La fecundación in vitro no supera, en efecto, el test de la razonabilidad jurídica, por lo que no debería ser legal. La interrogante sigue siendo: ¿por qué a pesar de la gravedad de los hechos seguimos en el eterno dilema? Apelo a su lógica para resolver esta pregunta. @wblancodonaire

La fecundación in vitro plantea lo que parece un eterno dilema científico-legal
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