Al Faro del Caballo se accede tras un vertiginoso descenso de 700 escalones

Faro del Caballo. / Alvaro Núñez
Faro del Caballo / Alvaro Núñez

El mar Cantábrico esconde lugares únicos como este faro ubicado en un saliente del monte Buciero, en Santoña (Cantabria), habitualmente visitado por avezados senderistas,

Al Faro del Caballo se accede tras un vertiginoso descenso de 700 escalones

El mar Cantábrico esconde lugares únicos como este faro ubicado en un saliente del monte Buciero, en Santoña (Cantabria), habitualmente visitado por avezados senderistas que hacen el circuito de ese monte.

 

La villa marinera de Santoña se asocia a las anchoas pero hay más, el Parque Cultural de Monte Buciero cuenta con cinco rutas de senderismo que permiten descubrir y disfrutar acantilados y faros como el del Caballo y el del Pescador, contemplar fortificaciones como el Mazo, San Martín y San Carlos, respirar naturaleza en su bosque de encinas y observar paisajes inolvidables.

El Faro del Caballo se encuentra situado al pie de los acantilados de Monte Buciero, sobre una prolongación rocosa castigada por el mar. Se accede a él por tierra a través de una irregular escalinata compuesta de casi 700 peldaños salvando un gran desnivel al borde del acantilado y con un cable metálico sujeto por unas argollas a modo de pasamanos. También se puede acceder desde el mar, cuando las condiciones permiten el atraque, ascendiendo por esta vía más de 100 escalones.

Comenzó a funcionar en 1863 señalando su posición con una luz roja y estando a su servicio 2 fareros que alternaban su atención periódicamente. La escarpada escalinata de acceso fue construida por presos del cercano penal del Dueso. Desde 1993 se encuentra fuera de servicio y fue candidato al mejor rincón de 2014 por la Guía Repsol.

Al Faro del Caballo se accede tras un vertiginoso descenso de 700 escalones
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