Éxito ambiental: las medidas que salvaron las Tablas de Daimiel
En diciembre pasado, el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel se enfrentó a una amenaza inminente: la turba del subsuelo, compuesta por residuos vegetales, estuvo a punto de entrar en combustión debido a la escasez de agua, un fenómeno que ya ocurrió en 2009. La alarma fue dada por el molino de Molemocho, cuya estructura se agrietó, algo sin precedentes, lo que llevó a la realización de sondeos de emergencia y al bombeo de agua desde el acuífero, declarado sobreexplotado desde 1994.
La acción rápida ha logrado inundar 200 hectáreas, evitando así el incendio de la turba. El plan del parque establece que a finales de invierno, el agua debería cubrir 1.400 hectáreas de las 1.750 totales del humedal. Este año se ha evitado el desastre, pero los tablazos centrales se encaminan hacia la sexta primavera sin agua.
A pesar de los desafíos, las medidas han tenido un impacto positivo, atrayendo en cuatro semanas a miles de aves, incluyendo especies en peligro crítico de extinción. La capacidad de recuperación de Las Tablas de Daimiel queda patente, aunque se reconoce que la cantidad de aves aún está lejos de la registrada en años de inundación completa.
Lamentablemente, la masiega, especie vegetal considerada hábitat de interés prioritario, ha sucumbido a la sequía, siendo declarada extinta. El incumplimiento del plan rector del espacio protegido, que proponía su expansión en 2027, destaca la urgencia de tomar medidas concretas.
Un acuerdo histórico
En este escenario y en la conmemoración del Día Mundial de los Humedales, el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha anunciado negociaciones con el Gobierno central para un "acuerdo histórico" que garantice la restauración ecológica y conservación del parque.
Organizaciones como WWF, representadas por Alberto Fernández, apoyan medidas a corto y medio plazo, incluyendo la expansión del parque y la reconversión de sectores abandonando cultivos y viñedos regados a gran escala. La historia de intentos fallidos, como el del Alto Guadiana, genera cautela, pero la experiencia de otras regiones como el mar Menor y Doñana ofrece esperanza y un modelo a seguir. @mundiario
