El 'boom' de la ropa antiviolación: ¿Necesidad o retroceso?, plantea Noelia Ramírez

Recreación de una táctica que las mujeres de principios de siglo XX empleaban para defenderse gracias a los pins de su sombrero.
Recreación de una táctica que las mujeres de principios de siglo XX empleaban para defenderse gracias a los pins de su sombrero, publicadas en el 'San Francisco Sunday Call' en 1904 / bartitsu.org
En las imágenes, recreación de una táctica que mujeres de principios del siglo XX empleaban para defenderse gracias a los pins del sombrero, publicadas en el 'San Francisco Sunday Call' en 1904 / bartitsu.org.
El 'boom' de la ropa antiviolación: ¿Necesidad o retroceso?, plantea Noelia Ramírez

La periodista Noelia Ramírez publica en la web del diario español El País un reportaje titulado El 'boom' de la ropa antiviolación, ¿necesidad o retroceso?, donde explica que sujetadores y chaquetas que emiten descargas eléctricas o faldas para camuflarse en caso de huída son las prendas de autodefensa que despuntan para asistir a las mujeres frente a las agresiones sexuales.

Pese a que muchos puedan criticar que el diseño de este tipo de prendas choca directamente con la lucha feminista para acabar con el mito de que las violaciones se dan en función de cómo viste la víctima, otra periodista, Soraya Roberts, compara en un reportaje en The Daily Beass las prendas antiviolación con las denominadas SlutWalks (las marchas de las putas). “Una SlutWalk es una protesta contra la concepción errónea que cree que vestir 'como una puta' favorecerá una violación. La moda antiviolación no es una respuesta psicológica al asalto, es una respuesta física para prevenir la violación. La moda antiviolación no ataca a la cultura de la violación como lo hacen las SlutWalks, pero ambas resaltan cómo las agresiones sexuales son sistémicas en nuestra sociedad”.

Noelia Ramírez cuenta que el sujetador SHE (Society Harnessing Equipment) es una prenda capaz de dar descargas eléctricas de 3.800 kilovoltios y enviar un sms con la localización de la víctima, que se envía tanto a familiares como a la estación de la Policía.

El 'boom' de la ropa antiviolación: ¿Necesidad o retroceso?, plantea Noelia Ramírez
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