El Ejecutivo aprueba una nueva regularización para el tabaco calentado

La medida, que entrará en vigor en tres meses, prohíbe los aromatizantes y exige advertencias de salud en el etiquetado.
Una persona con un dispositivo de tabaco calentado Iqos, de Philip Morris. / RR SS.
Una persona con un dispositivo de tabaco calentado Iqos, de Philip Morris. / RR SS.

El Consejo de Ministros dio luz verde a un real decreto que transforma la regulación del tabaco calentado en España, equiparándola a la del tabaco convencional. Hasta ahora, esta forma de fumar, principalmente asociada a los dispositivos Iqos de Phillip Morris, gozaba de una normativa más permisiva. Sin embargo, la nueva legislación, basada en una directiva de la Unión Europea de junio, establece restricciones más rigurosas.

A partir de la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que se espera para el miércoles, los fabricantes no podrán incluir aromas en ningún componente del tabaco calentado, como filtros, papeles para fumar, envases o cápsulas. Además, queda prohibido cualquier método que altere el olor, sabor o intensidad del humo. La inclusión de advertencias de salud en el etiquetado es otro requisito esencial, indicando claramente los riesgos para la salud asociados al consumo de estos productos.

La normativa, focalizada exclusivamente en el tabaco calentado, no afecta a otras formas emergentes de fumar, como los vapeadores. El Ministerio de Sanidad está actualmente evaluando la posible intensificación de la regulación para estos dispositivos, que, a diferencia del tabaco, tienen disponibilidad en cualquier comercio y pueden ser promocionados en diversos eventos y redes sociales.

El vapeo ha experimentado un aumento en popularidad entre jóvenes y adolescentes, según la Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (Estudes) de 2022. El 44% de los adolescentes entre 14 y 18 años admitió haber probado cigarrillos electrónicos, más del doble que en 2016. Los expertos advierten que estos dispositivos podrían convertirse en una puerta de entrada al consumo de tabaco.

A diferencia de los vapeadores, el tabaco calentado ahora sujeto a la nueva normativa no produce humo ni aerosoles. Este método implica dispositivos que calientan tabaco prensado impregnado en propilenglicol y glicerina, con el fumador inhalando el resultado del calentamiento. Aunque las implicaciones para la salud de este producto relativamente novedoso aún no están completamente claras, un informe del Ministerio de Sanidad publicado en 2022 alerta sobre la presencia de sustancias dañinas y adictivas, como la nicotina, con un riesgo significativo de enfermedades asociadas al consumo de tabaco. @mundiario

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