EE UU reconoce que perdió la pista de 32.000 menores migrantes no acompañados

La situación se agrava por la ausencia de estos menores en sus citas obligatorias ante los tribunales de inmigración, lo que les hace vulnerables a la deportación.
Niños migrantes. / @Vaticannews
Niños migrantes. / @Vaticannews

El gobierno de Estados Unidos ha admitido que ha perdido el rastro de más de 32.000 menores migrantes no acompañados que ingresaron al país en los últimos años. Estos niños, cuya ubicación y estado actual son desconocidos, podrían estar en riesgo de explotación sexual o laboral, según un informe alarmante publicado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La situación se agrava por la ausencia de estos menores en sus citas obligatorias ante los tribunales de inmigración, lo que eleva aún más su vulnerabilidad.

El informe del DHS, dirigido por el inspector general Joseph Cuffari, advierte que los menores migrantes que no se presentan ante el tribunal corren un mayor riesgo de caer en redes de trata, explotación o trabajo forzoso. "Basado en nuestro trabajo de auditoría y según los funcionarios de ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), estos niños están en peligro", afirmó Cuffari. La falta de comparecencia ante los tribunales también incrementa las probabilidades de deportación para estos menores, en un proceso que el inspector general ha calificado de "urgente" y que requiere de medidas inmediatas para proteger a los menores afectados.

Entre 2019 y 2023, un total de 448.000 menores migrantes no acompañados fueron custodiados y liberados por las autoridades estadounidenses. De estos, más de 32.000 han perdido contacto con el sistema, lo que plantea serias dudas sobre el control y seguimiento de estos casos por parte de las agencias gubernamentales. Según el DHS, la cifra de menores cuya ubicación se desconoce podría ser incluso mayor, dado que alrededor de 290.000 niños aún no han recibido una cita para acudir a los tribunales de inmigración.

La falta de comunicación y coordinación entre las distintas agencias involucradas en los procesos migratorios ha sido un factor clave en la pérdida de estos menores. Fuentes cercanas a los procesos migratorios critican al ICE por no actualizar los datos de contacto ni informar adecuadamente sobre las citas judiciales a las direcciones correctas. Esta inoperancia se ha visto agravada por la resistencia de algunos agentes heredados de la administración de Donald Trump, quienes, según estas fuentes, dificultan la concesión de derechos a los migrantes.

Shaina Aber, directora ejecutiva de Acacia, una organización que brinda apoyo legal a menores migrantes, subrayó que "ICE no ha coordinado efectivamente con otras agencias ni ha completado el seguimiento necesario para verificar la ubicación de los niños". Aber añadió que esta falta de coordinación socava los derechos y el debido proceso de los menores, creando dificultades tanto para los tribunales como para las familias que intentan cumplir con sus obligaciones legales.

Cuando los menores cruzan la frontera sin acompañantes, son recibidos por agentes fronterizos que los transfieren a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados. Después de un promedio de 27 días bajo custodia, estos niños son enviados a vivir con familiares en Estados Unidos o, en ausencia de estos, a familias o centros de acogida. Sin embargo, informes previos han revelado que en muchos casos no se verifican adecuadamente los antecedentes de las familias de acogida, lo que aumenta el riesgo de que los menores sean explotados.

Durante la investigación, algunos oficiales del ICE expresaron su frustración por la falta de autoridad para actuar en situaciones donde los hogares de acogida no cumplen con los estándares mínimos de seguridad. Un caso preocupante reveló que un agente no pudo intervenir a pesar de recibir una denuncia sobre un hombre que mantenía relaciones inapropiadas con una menor acogida en su hogar.

El temor a la deportación es otro factor que impide a muchos menores migrantes presentarse ante los tribunales. Según el abogado especializado en inmigración Álex Gálvez, muchas familias optan por no acudir a las citas judiciales por miedo a que tanto el menor como sus tutores sean deportados, dado que en muchos casos los tutores también son indocumentados. Esta situación crea un círculo vicioso en el que la falta de comparecencia incrementa el riesgo de deportación.

La mayoría de los menores migrantes no acompañados provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador, países que enfrentan altos índices de violencia, pandillas y corrupción. Muchos de estos niños han sufrido traumas graves durante su viaje hacia la frontera, y buscan refugio en Estados Unidos para escapar de la violencia en sus países de origen.

La legislación estadounidense permite que los menores migrantes no acompañados soliciten asilo, pero su ausencia en las audiencias judiciales pone en peligro esta oportunidad. La directora Shaina Aber ha instado al gobierno a responsabilizar al ICE por sus fallos y a centrarse en proteger a estos niños en lugar de apresurarse a deportarlos debido a errores burocráticos. @mundiario

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