Dolores punzantes de cabeza que producen las migraciones

Millones de personas tienen que abandonar su lugar de residencia habitual para establecerse en otro sitio debido a las guerras, la pobreza o las persecuciones.
Los migrantes cruzan el río Chucunaque en la selva del Darién. / OIM.
Los migrantes cruzan el río Chucunaque en la selva del Darién. / OIM.

Nada objetaríamos si las poblaciones humanas, como cualquier otra especie animal, se desplazaran de unos territorios a otros por natural instinto, en vez de forzadas, como es el caso, por situaciones que se podrían evitar y de las que no son responsables. Acostumbrados a las migraciones conceptuales, vamos, pues, a merodear hoy en torno a la semántica con la intención de plasmar nuevos Significados inéditos.

merodear. (de merodear + mero). Dar vueltas el tiburón por las aguas que frecuenta el mero. “De la mar, el mero; de la tierra, el cordero”, dijo el tiburón al lobo cuando de comer hablaban.

mesilla. (de mesa + silla). Mueble que desempeña simultáneamente las funciones de mesa y silla. Ahora bien: si lo usas como mesa, necesitas una silla; y si lo usas como silla, una mesa.

mesón. (aum. de mesa). Mesa muy grande. La nutrida familia se congregó alrededor del mesón para comer.

Michelín. Dim. afectuoso de Míchel. Aferrado a su cintura presentóse Michelín. 

micólogo. (de mico + logos). Investigador social que pretende averiguar cómo alguien, dentro de una colectividad, puede llegar a ser el último mico (esto es, el último mono) y, a partir de ahí, poderse decir que es un seta. 

mientras. (de mi + entras). Lo contrario de misales.

migraña. (de migrar). Dolor de cabeza recurrente e intenso –generalmente pulsátil y unilateral– que le produce a una persona tener que abandonar su lugar de residencia habitual para establecerse en otro sitio, ya sea dentro del propio país o en un país extranjero. En la mayoría de los casos, las migrañas son debidas a la pobreza, guerras o persecuciones que, por distintos motivos (casi siempre ajenos a los propios afectados), millones de personas sufren en el mundo.

milenarista. (de Milena). Seguidor de Milena, que mil años viviera.

milibar. (de mili, apóc. de servicio militar obligatorio + bar). Cantina de un cuartel. Cuando la tropa llegaba al milibar, la presión de aquella atmósfera cuartelaria y chusquera se relajaba.

miniaturista. (de miniatura + turista). 1. Turista aficionado a las miniaturas. 2. Artista que crea objetos de arte de pequeñas dimensiones que representan distintos momentos de la vida del turista, con el propósito de venderlos. 

minimalismo. (de mínimo + mal + -ismo, sufijo que significa doctrina o movimiento). Corriente artística, esencialmente pictórica y escultórica, comprometida con reducir al mínimo el mal que causen sus manifestaciones. 

minorar. (del lat. minor, menor + orar). Orar menos. Disminuir la cantidad o intensidad de los rezos que como penitencia se imponen. 

minotauro. (de minor + del lat. taurus, toro). Becerro. Las becerradas que se celebran en los pueblos de España, como pervivencia de una tradición ancestral, son verdaderas corridas de minotauros.

miocardio. (de mío + del gr. cardio, corazón). ¡Corazón mío!

mirar. (de mirar + ira). Observar algo cegado por la cólera.

misántropo. (de misa + del gr. anthropos, hombre). Hombre que, dada su aversión al trato con los demás, se refugia en la iglesia para sólo contactar con Dios.

misterio. (de míster, entrenador de fútbol). Hecho o circunstancia de no ser conocida la alineación de un equipo de fútbol (el “once inicial”) hasta el comienzo mismo del partido, porque el entrenador considera que dándola por anticipado estaría concediendo ciertas ventajas a sus rivales. Cada jornada, el misterio se hace patente en los vestuarios de los estadios de fútbol para, acto seguido, desvelarse en una pizarra.

místico. (de misto). Relativo a la cerilla o misto. A veces, el origen del fuego tiene causas místicas enteramente explicables por las reacciones químicas del fósforo.

mitigar. (de mitigar + mito). Aplacar o suavizar el poder de los mitos.

mitosis. (de mito + -sis, sufijo que significa “estado irregular” o “enfermedad”). Trastorno de mentalidad propio de quien, teniendo a mano una explicación científica de un hecho (basada en pruebas contrastables y argumentos racionales) prefiere, no obstante, seguir recurriendo al mito como modo preferente de explicación. Pensar hoy, como la Biblia refiere, que Dios hizo a la mujer a partir de la costilla del hombre es un claro ejemplo de mitosis. Considerar, sin embargo, que un extranjero merece acogida y hospitalidad –como exhorta la visión bíblica de la inmigración– es un valioso principio moral, aunque no pueda científicamente justificarse. @mundiario

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