El dibujante peruano Walter Toscano ratifica su calidad como caricaturista

Walter Toscano con su caricatura premiada en el 40 Salón de Piracicaba, Brasil
Walter Toscano con su caricatura premiada en el 40 Salón de Piracicaba, en Brasil.

Con los diversos premios obtenidos por sus  geniales caricaturas personales, el artista plástico peruano Walter Toscano ocupa un lugar destacado en el humor gráfico latinoamericano.

El dibujante peruano Walter Toscano ratifica su calidad como caricaturista

Con los diversos premios obtenidos por sus  geniales caricaturas personales, el artista plástico peruano Walter Toscano ocupa un lugar destacado en el humor gráfico latinoamericano.

Desde el año pasado hasta la fecha, los premios y reconocimientos alcanzados por el dibujante y poeta peruano Walter Toscano ratifican su consolidación en el mundo del humor gráfico, donde sus caricaturas personales dejan una marca indeleble por su estilo y su imaginativa realización.

En el 2013, Toscano obtuvo el Premio del Jurado Popular del 40 Salón de Piracicaba, en Brasil, con su caricatura de Javier Bardem;  el Primer Premio en caricatura en el 18º Salón Mercosur Internacional Diógenes Taborda, celebrado en Buenos Aires con su dibujo fisonómico de Enrique Santos Discépolo;  el Gran Premio en el Certamen International "Öktemer Köksal", organizado por el magazine Don Quichotte, en Turquía, y la Honorable Mención en el International Caricature Web Contest, con la caricatura de Yury Kosobukin, en Azerbaiján, entre otros. Con su libro "Oyendo a Jacques Brel", ganó el Primer Premio del Concurso Literario Nacional e Internacional  de Relato y Poesía "Palabras sin fronteras", en el género de poesía, celebrado en Argentina.

En lo que va del 2014, un dibujo de Nelson Mandela le valió el segundo premio en The 6th Fadjr International Festival of Visual Arts, de Irán. También ha recibido premios en Rumanía, Brasil y otros países.

Pintor, dibujante, ilustrador, poeta y realizador de muñecos de trapo, Walter estudió en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Trujillo, y después decidió sumergirse, de forma autodidacta,  en el mundo del humor gráfico,  mediante  la observación de caricaturas en revistas y libros, y, estudios de este maravilloso arte. He tratado –dice  Walter- de aprender de los mejores.

El humor gráfico que se publica en Perú –señala-  en los diversos medios impresos, lamentablemente recurre a la risa fácil y mayoritariamente al contenido político. No hay espacio para el humor reflexivo, quizá porque no representa un negocio para ningún editor o dueño de prensa escrita. 

Necesito mucha tranquilidad  -expresa Walter- y concentración para dibujar . A menos que la caricatura sea lineal, trato de que la línea sea lo menos visible. Para lograrlo o intentarlo al menos, uso dedos para difuminarla, eso en cuanto a mis obras a carboncillo. En mis caricaturas pintadas, hago un dibujo a grafito, y sobre él mancho con acrílicos (a la aguada) para no perder el dibujo. Luego voy aumentando el grado de consistencia del color hasta volverlo más cubriente. El acto final, de afinamiento, es de sumo cuidado. Por ejemplo, las  caricaturas  de Mario Benedetti y Julio Cortázar están hechas a carboncillo. 

La pintura digital –dice Walter- sólo es una herramienta más. Yo la uso de manera básica, pues mi manera de pintar se asemeja a la pintura sobre lienzo o papel. Sólo pinto con una capa en photoshop. Me importa más el resultado con esfuerzo que la facilidad que da el conocimiento exhaustivo de este programa. Las diferencias que para mí existen con la pintura tradicional están en que mis obras pintadas en photoshop no necesitan ser escaneadas y una vez terminadas las puedo enviar a cualquier lugar del mundo o publicarlas en mis espacios virtuales al instante.

A la hora de hacer una caricatura fisonómica  -manifesta Walter- no sólo es importante estudiar el  rostro  de la persona desde diferentes ángulos, sino también haber leído su obra, saber quién fue,... Lógicamente me valgo de varias fotografías del personaje, me informo sobre su vida y obra. La mirada es vital, es importantísima, el gesto, la inclinación de la cabeza, las arrugas alrededor de los ojos y la frente... entre otras cosas, y finalmente la tonalidad de la piel, los ojos, el cabello...Una caricatura de esta categoría es prácticamente un estudio psicológico.

Pienso que el humor y la sátira son importantes como contrapeso a toda solemnidad, y le otorgan un equilibrio a la vida. Son  una bofetada, un despertar, una ventana que creíamos cubierta por el polvo de la seriedad. Con la risa podemos expulsar nuestros mayores prejuicios, la risa nos devuelve la libertad, que está oprimida, sojuzgada por el vicio del temor, y por esas razones los poderosos la censuran –finaliza.

 

El dibujante peruano Walter Toscano ratifica su calidad como caricaturista
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