Cualquier cosa menos quedarme quieta, enmudecer, pasar delante como si no fuera conmigo

“Ellos jamás van a tolerar que una mujer indique el camino. Es un acto de soberbia imperdonable”. Olympe de Gouges, 1793, poco antes de su aguillotinamiento, el 3 de noviembre.

Olympe de Gouges, autora de la Declaración universal de los derechos de la mujer y la ciudadana.
Olympe de Gouges, autora de la Declaración universal de los derechos de la mujer y la ciudadana.

En la carta de la precursora feminista, Olympe de Gouges, a su hijo Pierre, desde la celda en la que pasaba sus últimas horas antes de ser guillotinada, expresa una idea fundamental: “Ellos jamás van a tolerar que una mujer indique el camino. Es un acto de soberbia imperdonable”. Y en la carta a su madre, refleja un espíritu que debería dejar la semilla que inspire nuestra vida: “Con mi palabra y mis escritos, sobre todo con mis escritos, lucho constantemente día y noche. Escribo, madre, como si me fuera en ello la vida, desde panfletos a cartas (…) Cualquier cosa menos quedarme quieta, enmudecer, pasar delante como si no fuera conmigo.” Así lo recoge la escritora canaria Isabel Medina en la novela que acaba de publicarse casi simultáneamente en Francia y en España: Olympe de Gouges. La libertad por bandera, una aportación imprescindible para avivar la memoria del largo e inconcluso camino hacia la igualdad y la emancipación plena y universal de las mujeres.

En el prólogo del libro de Isabel Medina, la magistrada Montserrat Comas dice de Olympe de Gouges que “está entre las grandes de la Historia porque contribuyó a cambiarla”. En verdad ocupa un lugar primordial porque fue la redactora, en 1791, de la nunca aprobada Declaración Universal de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, con diecisiete artículos que siguen vigentes a día de hoy. Vayan dos ejemplos. Art. X: “Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; la mujer tiene el derecho de subir al cadalso; debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley”. Art. XVI: “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.”

El ámbito de la política en estado puro habría supuesto la conquista del espacio público para las nuevas ciudadanas, objetivo no alcanzado durante la Revolución francesa y que fue castigado con la ejecuión de Olympe en la guillotina, el 3 de noviembre de 1793. Aquellas mujeres ilustradas intentaron, sin éxito, convencer a los intelectuales y revolucionarios de su tiempo de que no habría auténtica ciudadanía sin la inclusión de ambos sexos, pero el peso del patriarcado intoxicó y dejó incompleta el reconocimiento de derechos universales y la consecución plena de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.

Ese mismo patriarcado mantiene una fuerza extraordinaria 227 años después de 1789, en este 2016 donde siguen coexistiendo innumerables feminicidios con la mutilación genital, la industria de la esclavitud sexual, la prohibición de participar como electora o elegible en la política de muchos países, la violencia sexual, la escasísima presencia en los ámbitos de toma de decisiones políticas y económicas en todos, los muros levantados por las religiones y las llamadas tradiciones que confunden cultura con irracionalidad criminal… o las nuevas esclavitudes de la eterna juventud que las industrias de la moda y la belleza imponen, cada vez con mayor ensañamiento, que nos llevan del corsé decimonónico a los tacones de 12 cm y las cirugías reales o con photoshop… barreras que siguen sirviendo para frenar nuestros derechos y su ejercicio en los espacios públicos y privados.

Esta obra, que la autora aborda como una biografía histórica novelada, ha sido muy bien recibida por la crítica por sus valores literarios. Fue publicada en París, en junio-2015, por la editorial L’Harmattan, y, según sus propios traductores, Jean-Marie Flores y Marie-Claire Durán, “Isabel Medina ha escrito una novela netamente francesa, netamente europea”.  Medina, con esta obra, se introduce, con éxito, en el campo de la literatura histórica y deja su huella en la divulgación del Feminismo.

http://www.izanaeditores.com/catalogo/colecciones/narrativa-izana/olympe-de-gouges-la-libertad-por-bandera-detail

Ficha de la autora
Isabel Medina, poeta, narradora y dramaturga, nace en La Gomera, Islas Canarias, en 1943 y tiene publicados más de treinta de títulos. Sus inicios fueron en la literatura infantil y juvenil siendo considerada la escritora más prolífica desde que publicara en 1983 Cuentos canarios para niños, luego vendría El viaje fantástico por las Islas Canarias y otros: cuentos, novelas, teatro poesía… Paralelamente, Isabel Medina cultiva la literatura para adultos, en poesía (Gánigo de ausencia, 1982; Chácaras de silencio, 1986; Tara, 1995; Las sandalias de la luna, 2009) y novela (La hija de abril, 2003; La libertad y tú, 2008; Los cuadernos de Marta, 2011 y la novela histórica Olympe de Gouges, la liberté pour bannière, publicada en París en mayo-2015 por la editorial L’Harmattan). Muy pronto saldrá su último poemario Los ojos de la lluvia en Ediciones La Palma, Madrid. Ha colaborado con el compositor y académico Francisco González Afonso escribiendo los libretos de sus óperas: Baralides, La leyenda de Guayota y Olympe de Gouges. Reconocidos cantantes como Taburiente, Taller Canario de la Canción o Marisa, han musicalizado sus textos.

 

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