Condenado un médico de León a más de siete años de prisión por agredir sexualmente a una paciente

El tribunal ha confirmado la sentencia que detalla cómo el facultativo realizó preguntas inapropiadas y cometió actos de agresión sexual contra la paciente bajo el pretexto de un examen médico.
Un médico. / RR SS.
Un médico. / RR SS.

Un médico de familia de la comarca de El Bierzo, en León, ha sido condenado a siete años y cuatro meses de prisión por agresión sexual a una paciente durante una consulta ginecológica en 2021. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha ratificado la sentencia de la Audiencia Provincial, que consideró probados los hechos y desestimó el recurso presentado por la defensa. El facultativo, que abusó de una joven de 21 años, ha sido además condenado a pagar una indemnización de 5.000 euros a la víctima por los daños sufridos.

Los hechos ocurrieron en octubre de 2021, cuando la paciente acudió a una consulta en un centro de salud por una cuestión relacionada con ginecología. Debido a la ausencia de su doctora habitual, fue atendida por otro médico, quien aprovechó la situación para realizar preguntas de índole sexual, tales como si se masturbaba o si alcanzaba el orgasmo durante sus relaciones. A partir de ahí, el acusado le pidió que se desnudara, momento en el cual comenzó a tocarla de forma inapropiada.

La sentencia describe cómo, durante la exploración, el médico empleó guantes de látex con lubricante para masajear los genitales de la joven, mientras le hacía preguntas de contenido sexual. Posteriormente, el facultativo penetró a la paciente con los dedos mientras seguía formulándole preguntas sobre su nivel de excitación, siempre con un claro ánimo lascivo. La agresión continuó durante varios minutos, con el acusado alternando las posiciones en las que colocaba a la joven, incluso pidiéndole que se pusiera de espaldas y apoyada sobre la camilla para seguir con los abusos.

La víctima, en estado de shock tras abandonar la consulta, informó de lo sucedido a su madre, quien la acompañaba al centro de salud. Inmediatamente, su madre comunicó los hechos a personal sanitario del mismo centro, pero no logró obtener respuesta alguna por parte del acusado, quien continuaba atendiendo a otros pacientes. Días después, alentada por amigas y conocidos del ámbito sanitario, la joven decidió presentar una denuncia ante la Guardia Civil.

El tribunal ha considerado que los hechos constituyen un delito de agresión sexual con prevalimiento, ya que el médico aprovechó su posición de autoridad para cometer los abusos. Además de la pena de cárcel, se ha dictado una orden de alejamiento que impide al facultativo acercarse a la víctima.

El caso ha causado conmoción en la comunidad local, tanto por la gravedad de los hechos como por la confianza depositada en los profesionales de la salud, quienes tienen la responsabilidad de velar por la integridad física y emocional de sus pacientes. La sentencia pone fin a un proceso judicial que deja en evidencia la vulnerabilidad de las víctimas en contextos en los que deberían sentirse seguras. @mundiario

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