El cine bíblico es un eterno maná para los sagaces productores de Hollywood

Cartel de la película Noé
Cartel de la superproducción bíblica Noé, protagonizada por Russell Crowe.

Siete proyectos cinematográficos en diferentes fases de producción se inspiran en la Biblia. Ya circula un tráiler sobre el Diluvio y Ridley Scott rueda en Almería la historia de Moisés

El cine bíblico es un eterno maná para los sagaces productores de Hollywood

Will Smith será un Caín chupasangre en la gran pantalla; eso se llama exprimir la vena hasta dejarla seca. Pero no es el único que, más o menos, ha encontrado inspiración en la Biblia para hacer las delicias de los aficionados a las aventuras fílmicas. Noé se ha reencarnado ya en Russell Crowe y Moisés va tomando las facciones de Christian Bale, competente sucesor de Charlton Heston. Bale rueda a las órdenes de Ridley Scott en el desierto almeriense.

Noé, que se estrenará en marzo de 2014, está dirigida por un judío, Darren Aronofsky, responsable de Cisne negro, por la que Natalie Portman recibió un Oscar. Según Aronofsky, de origen judío, lo que hace atractivas las historias de la Biblia es que son más "sucias" de lo que generalmente aceptamos. Sin ir más lejos, Noé fue el primero en plantar una vid y en emborracharse; embriagado, se mostró desnudo ante su hijo Cam, quien, según la versión que elijamos, pudo reírse o abusar sexualmente de él.

Se preparan, además, una versión de Paul Verhoeven sobre Jesucristo y otra sobre la juventud de la Virgen, escrita por una monja guionista; veremos también a un Poncio Pilato con la sonrisa de Brad Pitt y a otro Moisés, quizá con Spielberg en la silla de director. En cambio, no llegó a buen puerto la idea de Mel Gibson de reunir falanges de hoplitas, elefantes de guerra y rebeldes judíos en una cinta sobre los Macabeos.

El caso es que nieva maná sobre el desierto de las ideas de Hollywood, que en los últimos años recurre, una y otra vez, a los superhéroes del cómic, a los mitos griegos y a la Biblia: los mismos perros con distintos collares, al menos para un productor sagaz.

Spiderman, Perseo o Moisés coinciden en ser héroes ampliamente reconocidos, sobre todo por un público familiar. Y sus historias forman parte, no solo de nuestra memoria común, sino de las mejores fantasías de cualquier especialista en efectos especiales y digitales. Cuentan que los de Noé son los mejores que se han visto en los últimos tiempos, y ya es decir.

La diferencia entre los personajes míticos, ya sean grecorromanos o hebreos, y los protagonistas de los tebeos es que por los primeros no se paga el tanto por ciento de derechos de autor. Midas, que convertía en oro todo lo que tocaba, saldría más barato, por poner un ejemplo, que el oscuro millonario Bruce Wayne.

El cine bíblico es un eterno maná para los sagaces productores de Hollywood
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