Los cigarrillos electrónicos, entre una nueva tendencia y la controversia

Detalles de un cigarrillo electrónico. / vapo.es
Detalles de un cigarrillo electrónico. / vapo.es

Los expertos se posicionan ante este tema sin establecer conclusiones definitivas, lo que prueba que la comunidad científica está dividida al respecto. A peor no se va.

Los cigarrillos electrónicos, entre una nueva tendencia y la controversia

Los expertos se posicionan ante este tema sin establecer conclusiones definitivas, lo que prueba que la comunidad científica está dividida al respecto. A peor no se va.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los cigarrillos electrónicos como dispositivos que emiten vapor (con o sin nicotina) y hacen llegar a los pulmones del consumidor una mezcla de varias sustancias químicas. Se fuma o "vapea" una mezcla química formada normalmente por nicotina, propilenglicol y otros productos químicos, aunque en ocasiones estos cigarros no contienen nicotina.

"Algunos poseen sabores muy atractivos para los adolescentes, lo que puede convertirlos en una puerta de entrada de nuestros jóvenes al tabaquismo", opina Ana Prieto, farmacéutica y colaboradora de MUNDIARIO. Si algo no se discute es que están de moda. Oxford Dictionaries eligió "vape" (inhalar y exhalar el vapor producido por un cigarrillo electrónico) como palabra del año 2014.

Para la OMS, el posible riesgo para la salud de las personas usuarias de estos cigarros electrónicos todavía está por determinar. La experta Ana Prieto sostiene que son las autoridades sanitarias quienes deben evaluar y valorar la seguridad de estos dispositivos electrónicos para la salud del fumador y de quienes le rodean, y legislar en consecuencia regulando el uso de estos cigarrillos electrónicos.

Los expertos se posicionan ante este tema sin establecer conclusiones definitivas, lo que prueba que la comunidad científica está dividida al respecto. Según el doctor Josep Mª Ramon, de la Unidad de Tratamiento del Tabaquismo del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), la mayor parte de estudios efectuados hasta la actualidad son concluyentes: la cantidad de productos tóxicos y perjudiciales presentes en los cigarrillos electrónicos representan una fracción mínima con respecto a los cigarrillos tradicionales. "Si el vapeador está menos expuesto a productos que afectan a su salud el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el tabaco también será menor", escribió en un artículo publicado en el diario El País.

En opinión de Josep Mª Ramon, el objetivo a perseguir en el tabaquismo siempre será que los fumadores dejen de fumar -e incluye "vapear"-. "Ahora bien -aclara este especialista-, en determinadas situaciones, la reducción del riesgo de enfermedades mediante el uso de cigarrillos electrónicos puede ser una alternativa aceptable y más si tenemos en cuenta que los efectos relacionados con su uso son mínimos a medio y corto plazo. Pero con limitaciones. Su uso en lugares públicos cerrados y transportes colectivos debe seguir la misma regulación que el tabaco convencional, hay que limitar o incluso prohibir su publicidad y, por último, prohibir su venta a menores de 18 años de edad."

En España se prohibió el consumo de este tipo de cigarrillos en centros educativos y zonas infantiles, centros sanitarios, edificios públicos y todo tipo de medios de transporte. También está prohibida su publicidad en las franjas horarias aptas para menores de 18 años.

En nuestro país hay muchas tiendas especializadas en la venta de cigarrillos electrónicos. Una de las primeras en explotar la venta de estos dispositivos a través de internet y que, además, dispone también de tiendas físicas es Vapo.es.

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