Emergencia en Libia: el paso del ciclón ‘Daniel’ deja más de 6.800 muertos y miles de desplazados
Las autoridades libias, divididas en dos gobiernos rivales, han pedido ayuda internacional mientras el país enfrenta una catástrofe que sobrepasa sus capacidades y afecta especialmente a la ciudad de Derna.
El ciclón Daniel, que azotó el noreste de Libia el pasado domingo, ha dejado tras de sí una tragedia sin precedentes. Con más de 6.800 muertos y más de 10.000 personas desaparecidas, el jefe del Consejo Presidencial de Libia, Mohamed al Manfi, ha declarado que esta catástrofe "supera las capacidades de Libia". En un discurso televisado, Al Manfi ha urgido a la ayuda internacional y ha destacado que las autoridades libias no escatimarán esfuerzos para asistir a los damnificados, con un enfoque especial en la ciudad más afectada, Derna.
La división política de Libia, con dos gobiernos rivales, ha complicado aún más la respuesta a esta tragedia. El Gobierno de Unidad Nacional (GNU) de Abdulhamid Dbeiba, basado en Trípoli y respaldado por la comunidad internacional, y el Gobierno con sede en Benghasi, respaldado por el Parlamento, han solicitado apoyo internacional y han decretado tres días de luto nacional.
En respuesta a esta solicitud, la Unión Europea ha ofrecido 500.000 euros en ayuda humanitaria para Libia, mientras varios países como Alemania, Italia, Finlandia y Rumanía, han enviado tiendas, hospitales de campaña, alimentos, generadores eléctricos y equipos de rescate. Bruselas también ha activado su Mecanismo de Protección Civil para coordinar la asistencia.
El Consejo de Ministros del GNU ha asignado un presupuesto de 384 millones de euros para el fondo de reconstrucción de las ciudades de Benghasi y Derna, además de 96 millones de euros destinados a los damnificados, una vez se realice un censo en las áreas afectadas.
Derna, una ciudad completamente aislada
Derna, una ciudad de 120.000 habitantes, ha sido la más afectada por el ciclón, con al menos 30.000 personas desplazadas según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La ciudad quedó completamente aislada debido a su ubicación en medio de una cadena montañosa y al colapso de dos presas, que liberaron millones de litros de agua en la urbe, destruyendo puentes, carreteras y áreas residenciales.
Las imágenes por satélite han captado la magnitud de la inundación en el desierto libio, donde se han formado extensos cauces inundados y lagos temporales, una rareza en una región con precipitaciones anuales escasas.
Este devastador ciclón, que se degradó a tormenta subtropical el 9 de septiembre, ha sido un recordatorio de los desafíos que enfrenta Libia, un país con un clima árido y una infraestructura inadecuada para hacer frente a eventos meteorológicos extremos. La tragedia ha movilizado a la comunidad internacional, pero el camino hacia la recuperación será largo y arduo. @mundiario



