Chicote pone toda la carne en el asador y Vázquez espera que se le queme

Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez.
Belén y Jorge Javier: el reencuentro más esperado.

La parrilla televisiva arde con el reciente triunfo de Antena 3 sobre Telecinco. Se anuncian duelos espectaculares en otoño, pero, con las audiencias cayendo, hablaremos mejor de duelo general.

Chicote pone toda la carne en el asador y Vázquez espera que se le queme

Hacía diecisiete años que Antena 3 no vencía a Telecinco en un comienzo de curso. La cadena estandarte del grupo Atresmedia obtuvo en septiembre un 13,5% de share, siete décimas más que el buque insignia de Mediaset, que solo llegó al 12,8. La Primera sigue hundiéndose –o la siguen hundiendo– en el tercer puesto: le faltan dos décimas para llegar al diez por ciento.

La cadena de Planeta ya venía acumulando desde julio audiencias mensuales ganadoras. Sus bazas han sido la ficción nacional, los concursos, la Fórmula 1 y el cine. ¿Quiere esto decir que la fórmula sensacionalista de Tele 5 va cuesta abajo y que vuelve la televisión familiar y blanca? Es muy pronto para una afirmación tan triunfalista: Sálvame sigue mandando, a diario y con su edición Deluxe. En todo caso, habrá que esperar a lo que dé de sí el mes de octubre, que anuncia –sobre todo los miércoles– un otoño caliente.

El fuego lo trae de sus fogones Alberto Chicote. Viene de brillar en su pasantía en La Sexta –filial de Antena3– con Pesadilla en la cocina, un formato que puso en evidencia una de nuestras hispánicas fanfarronadas, y más en tiempos de crisis: cualquiera puede abrir un restaurante y comerse el mundo.

Mucho seleccionador...

Ya se sabe que, en España, todos somos seleccionadores nacionales, chefs internacionales con especialidad en paella campestre y sumilleres tan galácticos que se diría que nos hizo la boca el mismísimo Baco. Cuánta ruina intentó salvar el bueno de Chicote; sería ilustrativo producir un programa especial en el que conociéramos la suerte de los restauradores de fortuna que pasaron por Pesadilla en la cocina.

Ahora, Alberto Chicote espera doctorarse en el prime time de los miércoles de Antena 3 con Top chef, la incombustible franquicia de Bravo TV estrenada en 2006 en Estados Unidos. El antiguo jugador de rugby, hoy chef mediático –otro más–, se las verá con quince cocineros profesionales entre los que se cuentan el gerente de cocina de Moto GP y el jefe de hostelería del Ministerio de Defensa, quien, lógicamente, asegura que se encuentra más cómodo cocinando para doscientos que para veinte.

Chicote peleará por el share con Jorge Javier -¡Ahí es nada!– con su exitoso Hay una cosa que te quiero decir, otro más de sus múltiples ensayos para su futuro salto a los escenarios teatrales. Lleva tiempo preparándose para ello.

En esta televisión nuestra que cuenta con tantos críticos elitistas y abochornados –otra profesión para la que vale cualquiera, según los sentenciosos de barra–, Chicote y Vázquez simbolizan el sueño de muchos chicos de barrio. El primero nació en Carabanchel Alto y el segundo en San Roque, un barrio popular de Badalona. Y ahí están, entre los VIP's televisivos. ¿Cómo no se van a colapsar los castings de Gran Hermano? O los platós o la emigración.

Para remate, vuelve la Eliza Doolittle de San Blas, Belén Esteban, para ponerse de nuevo a las órdenes de su profesor Higgins badalonés, el Pigmalión que la convirtió en televisiva Galatea sin quitarle un ápice de su descaro arrabalero. Después de siete meses en excedencia, provocada por una pérdida de papeles y agravada por rumores de exámenes psicológicos y dieciocho kilos de sobrepeso, Mediaset acaba de anunciar con un twitt que la Princesa del pueblo estará el 18 de octubre en Sálvame Deluxe.

Al acumular figuras mediáticas, formatos internacionales y duelos de audiencia en un mismo texto, cualquier lector ajeno podría suponer que en la televisión de nuestro país aún se atan los perros con longaniza. Nada más lejos de la realidad.

Los actuales trece puntos y seis décimas de share de Antena 3 suponen seis menos que hace una década: en el año 2003, esta cadena obtuvo un 19,5%. Telecinco, que ha tenido en septiembre una media de 12,8, fue la segunda más vista hace diez años con un 21,4. Y Televisión Española, incapaz hoy de llegar al diez con su NO-DO y sus programas de caridad, fue líder entonces con un 23,4%. Y hablamos del nuevo milenio; pero, en los noventa, los profesionales de cualquier programa de televisión en España sudábamos frío si bajábamos de un veintidós. Ese era nuestro umbral de permanencia en antena.

¿Dónde están los espectadores?

A mediados de los ochenta, el periodista norteamericano Ken Auletta, crítico en The New Yorker, editó un libro titulado Tres ratones ciegos. Se refería a las cadenas ABC, CBS y NBC, que perdían audiencia por culpa de los canales temáticos y de los operadores de cable. Hoy, en España, los canales de pago también sufren pérdidas; y la TDT no es competencia para nadie porque no ofrece nada nuevo. ¿Dónde están los espectadores?

Puede que no los encontremos ya frente al televisor del salón; puede, incluso, que no los encontremos: la audiencia de las televisiones generalistas envejece. Los más jóvenes estarán frente a un terminal con acceso a internet. Lo que quiere decir que no solo está cambiando la manera de ver televisión, sino que han de cambiar también los modos de medir su impacto. Por eso decíamos que, hoy, toda la barahúnda promocional de los canales suena a batería de salvas más que a bombardeo artillero; y los duelos que se avanzan, resuenan, en realidad, a duelo por la audiencia perdida.

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(Fe de erratas: con toda propiedad, me señala un suscriptor de MUNDIARIO –Sn1ck3r– que no se dice breefing, sino briefing, aludiendo a una errata en mi último análisis. Podría excusarme con el argumento de que tengo el mismo profesor de inglés que Ana Botella, pero no sería verdad. Muchas gracias y les pido disculpas).

 

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