La "Toma de Granada" abre la polémica de todos los años sobre la historia de España y el Islam

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Sánchez Albornoz se enfrentó a las tesis islamizantes.

Don Claudio Sánchez Albornoz dedicó los últimos años de su vida a responder a las tesis "islamizantes" que pretenden revisar la historia fuera de su propio contexto y advirtió de quienes reivindican  un pasado falsificado sobre la realidad de la España islámica y fabricarla de nuevo a su medida.

La "Toma de Granada" abre la polémica de todos los años sobre la historia de España y el Islam

En los últimos años de su vida, el historiador Don Claudio Sánchez Albornoz escribió una serie de artículos memorables, en buena parte recogidos en un libro, donde sale al paso a las ya entonces crecientes iniciativas en orden a la pretendida “islamización” de Andalucía. El autor de “España, un enigma histórico”, con su habitual rigor respondía a quienes pretendían de modo grosero atacar determinados hechos históricos, cuya revisión planteaban sin otro fundamento que su propia ignorancia o sus ideas políticas revisionistas fueran del análisis de los hechos aludidos, en su propio contexto histórico.

Dos de esos artículos, escritos que el sentido del humor que lo caracterizaba, como complemento de su rigor, se referían a dos hechos notables. El primero fue la pintoresca propuesta de un concejal de Sevilla, quien proponía que se estableciera el árabe como segunda lengua oficial de aquella comunidad, y que este idioma formaba parte del currículum escolar en el sistema educativo andaluz.

A esta ocurrencia respondió Don Claudio advirtiendo que si se trataba de dotar a Andalucía de una segunda lengua identitaria fuera el latín y no el árabe el idioma a incorporar a la escuela, dado que aquella comunidad fue durante más siglos latina que musulmana y que greco-latina son las bases de su cultura desde Gadis a Híspalis o Córduba.

El segundo asunto, más serio, se refería a la moda islamizante que, curiosamente apoyada por cierta izquierda y el nacionalismo andaluz imitativo del de otros lugares de España, adecuadamente sacudido por las webs que reivindican la vuelta de Al-Andalus al Islam, revisaba determinados episodios de la historia de España, desde la reclamación de la Mezquita de Córdoba al rechazo a la celebración de la “Toma de Granada” por los Reyes Católicos, cuya conmemoración se celebra estos días.

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El pendón de la ciudad entre legionarios. / Cortesía de Granada Digital

 

Una fiesta con arraigo popular

Aunque esta celebración, que se celebra el 2 de enero tiene un enorme arraigo popular, tanto Izquierda Unida, como Podemos y un peculiar nacionalismo andaluz, con una postura equívoca por parte del propio PSOE, la combaten por considerarla fascista, franquista, islamófoba y racista. Y no faltan otros tópicos como que Castilla ocupó Andalucía o que la toma supuso un retroceso en cultura y convivencia. Por un lado se manifiestan lo que están en contra, y por otro extremo –lo que tampoco ayuda nada a centrar el sentido de la fiesta- la extrema derecha.

En un interesante libro, titulado “De la Andalucía islámica a la de hoy”, Don Claudio recoge, de las propias fuentes de los historiadores islámicos, la situación de la mujer en el mundo musulmán y con cierta ironía, dice a las andaluzas que militan en los movimientos que rechazan reconocer su propia historia que han de agradecer a los caballeros cristianos que reconquistaron aquella tierra haber liberado a sus tatarabuelas del harén.

Andaluzas en el harén

El artículo titulado “Andaluzas: ojo a la vida en el harén del califa” (“De la Andalucía islámica a la de hoy”: Ediciones Rialp, Madrid, 1983, págs.,55-60”), Sánchez Albornoz (tras describir la vida de la mujer en el harén y la sociedad islámica toda) escribe lo que convendría leer a las vocigerantes compañeras que se manifiestan contra la “Toma de Granada”, asunto que consideran franquista, fascista, islamófobo y el resto de insultos habituales:

“Amigas andaluzas que añoráis la España islámica: os podría ofrecer otros relatos no menos sombríos de la vida de las mujeres que vivieron bajo el señorío de los califas y reyes islamitas de Al-Andalus. Desechad vuestras nostalgias y dad gracias a los conquistadores cristianos que elevaron vuestra dignidad y os liberaron de la tradicional y cruel situación antoñona de las mujeres islamitas de Andalucía”.

 

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La fiesta del 2 de enero tiene gran arraigo entre los granadinos. / Cortesía de Granada Digital

 

Podemos, Izquierda Unida y el peculiar nacionalismo andaluz se han propuesto reescribir la historia y de amalgamar en una especie de sopa variada elementos culturales con suficiente especificidad propia como para ser contemplados específicamente como tales.

Los que se oponen a esta celebración centenaria la consideran “una apología de la conquista militar y la uniformidad religiosa; una identificación excluyente con una visión conservadora y españolista de la historia de Granada y Andalucía y una exaltación de los Reyes Católicos que, a través del homenaje oficial que reciben, son convertidos en presunto modelo cívico”.

El ataque de las Webs islámicas

Son numerosas las webs de contenido islámico a través de las cuales se ataca la celebración de determinadas celebraciones como la presente o se revisan hechos históricos tan emblemáticos como la batalla de Lepanto o el mismísimo cautiverio de Cervantes, en Argel, obviamente desde su propia perspectiva interesada.

Por su parte, el llamado Consejo Islámico de Granada afirma: “Temen los musulmanes y las gentes civilizadas de Granada que, tras estos últimos años en los que el ayuntamiento de la ciudad intentó ir minimizando la fiesta hasta suprimirla, se esté imponiendo la opción de los xenófobos, de quienes quieren seguir conmemorando la destrucción de los pueblos que forjaron nuestra identidad y nuestra cultura”.

Y WebIslam añade que “quiere sumarse a la protesta que, desde hace años, vienen haciendo intelectuales, artistas, profesionales y políticos, en contra de la celebración de un hecho tan desastroso para nuestra historia (….) Y por eso mismo nos oponemos a que en esa tierra se conmemore la fecha de nuestra propia derrota como pueblo, como comunidad capaz de vivir con unos valores que no son los de la guerra y el terror sino los de la luz y el conocimiento. Quiera Allah que nuestro gobernantes sepan leer su propia historia y sepan reconocer el camino correcto, si es verdad que trabajan para algún pueblo”.

Y frente a todo ello, en el libro que comentamos de don Claudio Sánchez Albornoz escribe (pág. 78): “No al islamismo que todavía no ha alcanzado a disfrutar como norma generalizada de las garantías demoliberales de que gozan los pueblos de Occidente. Los islamizantes peninsulares no tienen derecho a invocar la libertad política de que gozamos los occidentales, porque, salvo excepciones, la ignoran aún la casi totalidad de las comunidades islamistas contemporáneas.” @mundiario

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