Cataluña redobla el control sanitario tras confirmar seis jabalíes con peste porcina africana

La detección de cuatro nuevos jabalíes muertos con peste porcina africana en la sierra de Collserola eleva a seis los casos confirmados en apenas unos días y obliga a reforzar un amplio cordón sanitario que afecta a sectores productivos, movilidad y exportaciones.
Un jabalí. / RR. SS.
Un jabalí. / RR. SS.

La Peste Porcina Africana (PPA) ha vuelto a irrumpir en España después de tres décadas. El laboratorio catalán IRTA-CReSA, que opera en vigilancia permanente desde 2019, confirmó en pocas horas que cuatro jabalíes hallados muertos en Collserola estaban infectados por el virus, los mismos síntomas que presentaban los dos primeros animales localizados el 26 de noviembre.

Los cadáveres han aparecido a un kilómetro de la Universidad Autónoma de Barcelona, dentro del mismo perímetro donde surgió el primer aviso. Para las autoridades, este detalle es crucial: indica que el virus sigue contenido en un radio acotado y que el plan de contingencia puesto en marcha está funcionando.

Un cordón sanitario que afecta a 12 municipios y restringe actividades

El Departamento de Agricultura catalán activó un cierre preventivo de seis kilómetros alrededor de Cerdanyola del Vallès, punto donde surgieron los primeros casos. El cerco afecta a territorios de 12 municipios, entre ellos Sabadell, Montcada i Reixac, Sant Cugat, Ripollet o Terrassa.

Además, en un área ampliada de 20 kilómetros, que abarca 64 municipios, se ha prohibido circular en bicicleta, cazar y pescar para minimizar cualquier dispersión del virus a través de calzado, vehículos o animales domésticos.

Las muestras han sido enviadas también al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete como verificación adicional, aunque las primeras analíticas no han despertado dudas.

Un riesgo letal para el porcino y un golpe para el comercio exterior

La PPA —conocida coloquialmente por los veterinarios como La Pepa— es devastadora: puede acabar con toda una explotación porcina en cuestión de días, provocando fiebre alta, hemorragias internas y muerte súbita. España, primer productor de porcino de la UE y tercero del mundo, afronta así una amenaza que va más allá del ámbito sanitario.

Las consecuencias comerciales han sido inmediatas. Japón, México y Reino Unido han bloqueado temporalmente las importaciones de cerdo español, mientras que China, el principal destino internacional, ha limitado las compras solo a la provincia de Barcelona, una medida clave para evitar un colapso mayor: en 2024, el 19% de las exportaciones españolas de porcino —casi 1.100 millones de euros— fueron al mercado chino.

Llamamiento a la ciudadanía y una carrera contrarreloj para evitar la expansión

El conseller catalán, Òscar Ordeig, ha pedido colaboración máxima a la población para no acceder al área afectada y evitar que restos biológicos —en ruedas, zapatos o mochilas— arrastren el virus hacia nuevas zonas. “El impacto económico será grande”, ha advertido, insistiendo en que las próximas horas serán determinantes para contener el brote.

Aunque el conseller reconoce que la labor será “larga y compleja”, sostiene que el sector porcino catalán y español es hoy mucho más profesional y tecnificado que en los años noventa, lo que da margen para pensar en un control efectivo antes de que llegue a las granjas.

Un desafío sanitario que marcará el rumbo del sector

La evolución del foco en Collserola determinará los próximos pasos: desde la reapertura de exportaciones hasta la posible ampliación del cerco sanitario. De momento, la prioridad es una sola: evitar a toda costa que la PPA alcance las explotaciones porcinas.

España afronta, así, un desafío que combina biología, movilidad, economía y vigilancia intensiva. Y que vuelve a recordar que, en materia de sanidad animal, tres décadas de tranquilidad pueden cambiar en apenas unas horas. @mundiario

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