Cataluña afronta una crisis por la severa escasez de lluvias

Ante la escasez de agua que afecta a la comunidad desde hace 40 meses, las autoridades han ampliado las restricciones al 80% de la población, incluyendo Barcelona, con el objetivo de garantizar el suministro doméstico en los próximos meses.
Embalse de La Baells con el 21% de su capacidad. / RR SS.
Embalse de La Baells con el 21% de su capacidad. / RR SS.

Cataluña, sumida en una sequía devastadora que perdura por más de tres años, ha activado el botón de emergencia ante la crítica situación hídrica. La emergencia, catalogada como la peor en los registros desde 1916, entrará en vigor este viernes, con medidas que afectarán a más del 80% de la población catalana, según anunció el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en una rueda de prensa extraordinaria.

Con la escasez de lluvias y los embalses situados en un preocupante 15,8%, Cataluña se enfrenta a un largo periodo de incertidumbre económica y política. Las medidas de emergencia se aplicarán en Barcelona, Girona y 200 municipios adicionales, uniéndose a los 37 de Girona y Tarragona donde ya estaban en vigor. Aragonès hizo un llamado a la ciudadanía para afrontar la sequía de manera conjunta, comparándola con los desafíos planteados por la pandemia de la covid-19.

En total, casi seis millones de personas deberán limitar su consumo a 200 litros por habitante y día, además de cumplir con restricciones existentes, como la prohibición de riego en jardines, lavado de autos fuera de establecimientos comerciales específicos y llenado de piscinas. La situación ha llevado al presidente de la Generalitat a destacar la gravedad de la sequía: "Es la peor sequía jamás registrada".

El consejero de Acción Climática, David Mascort, anunció una reunión con la ministra para la Transición Energética, Teresa Ribera, para discutir la posibilidad de trasladar agua desde otros territorios en los próximos meses. El Gobierno catalán ha establecido tres fases escalonadas dentro de la emergencia, donde se aplicarán restricciones progresivas en el consumo de agua, la agricultura, la ganadería y la industria.

El llamado a la conciencia ciudadana se intensifica, instando al ahorro generalizado. Los ayuntamientos que excedan los volúmenes establecidos se enfrentarán a sanciones, buscando presionar a las administraciones locales para un control más riguroso de los consumos. El Govern no descarta la posibilidad de traer agua en barco antes de verano, una medida que ha generado tensiones con otras regiones.

La fase de emergencia, considerada casi improbable en noviembre de 2022, pone a Barcelona en el centro de un desafío sin precedentes, convirtiéndola en un laboratorio para enfrentar las consecuencias de la prolongada sequía en la era del cambio climático. A pesar de las medidas implementadas en el pasado, la realidad climática ha demostrado ser más desafiante, obligando a replantear estrategias para garantizar el suministro de agua en una ciudad europea y turística de la envergadura de Barcelona. @munidario

Comentarios