Una de cada cuatro chicas adolescentes ha sido víctima de violencia sexual en el último año
El 18% de los jóvenes de entre 14 y 17 años ha experimentado algún tipo de violencia sexual en el último año, desde conversaciones o peticiones de carácter sexual no deseadas por internet hasta tocamientos, penetración o explotación sexual. Esta cifra forma parte de un informe elaborado por la Universidad de Barcelona, tras haber encuestado a 4.024 menores.
La directora del equipo investigador, Noemí Pereda, destaca que la violencia electrónica es la forma más prevalente (12,1%), seguida de cerca por la violencia con contacto físico (9,9%). Los resultados muestran que las chicas sufren más violencia que los chicos en la mayoría de las categorías estudiadas, pero Pereda advierte que los chicos también reportan experiencias graves.
El informe se basa en una encuesta realizada en 70 centros educativos, ofreciendo así una radiografía actual de la situación. Se detectan casos de polivictimización, con adolescentes reconociendo de uno a 11 episodios de violencia en el último año. Además, se ha medido por primera vez la explotación sexual, afectando al 2,6% de los jóvenes, con una incidencia ligeramente mayor en las chicas.
La mayoría de los agresores son varones
Las chicas superan en cifras a los chicos en la mayoría de las variables estudiadas, triplicando incluso la incidencia de violencia sexual electrónica. Sin embargo, los varones reportan formas más graves de violencia, como la penetración o el sexo oral por parte de adultos conocidos o desconocidos.
Pereda destaca que la mayoría de los agresores son varones, con el padre u otra figura familiar adulta siendo los principales perpetradores en casos de violencia sexual con contacto físico. La experta señala que el temor al estigma y la visión patriarcal del varón pueden influir en que los chicos denuncien menos estos casos.
El informe concluye que la violencia sexual en la adolescencia tiene graves consecuencias a largo plazo, como problemas en las relaciones de pareja, abuso de alcohol y drogas, y la repetición del patrón violento con otras personas. Por ello, los investigadores hacen un llamamiento a mejorar la prevención, capacitación y formación de los profesionales, así como a incluir programas de educación sexual integral y un uso seguro de internet en el currículum escolar a nivel estatal. @mundiario



