Botsuana considera tomar medidas drásticas por sus problemas de elefantes
El país con la mayor población de estos animales en el mundo, ha amenazado al Reino Unido y Alemania con llenarlos de paquidermos si no levantan la prohibición de importar trofeos de caza.
En los últimos años, Botsuana ha enfrentado crecientes conflictos entre humanos y elefantes debido a la sobrepoblación de estos últimos. Este dilema se ha intensificado desde que se levantó la prohibición de cazar elefantes en 2019, en respuesta a los daños a la propiedad y la seguridad humana.
Ahora, la propuesta de una ley en el Reino Unido contra la importación de trofeos de caza ha generado aún más controversia, llevando a Botsuana a amenazar con llenar Hyde Park de elefantes y enviar decenas de miles a Alemania como medida de presión.
El presidente de Botsuana, Mokgweetsi Masisi, y su ministro de Medio Ambiente, Dumezweni Mthimkhulu, argumentan que la caza es esencial para controlar la población de elefantes y evitar daños a la propiedad y los cultivos. Además, afirman que la relación entre las comunidades locales y la vida silvestre, a través de la caza regulada, es vital para los ingresos y la coexistencia pacífica.
Las comunidades locales han sentido los efectos del crecimiento descontrolado de la población de elefantes, con daños a tuberías de agua y propiedades. La prohibición de la caza en 2014 ha exacerbado esta situación al privar a las comunidades de ingresos económicos y aumentar los conflictos con la fauna salvaje. Líderes tradicionales, como los dikgosi, abogan por un enfoque equilibrado que combine la conservación de la vida silvestre con el bienestar humano.
A estas comunidades se les conceden cupos de caza y tienen la oportunidad de vender derechos de esta actividad a empresas que trabajan con cazadores internacionales. “Esto genera importantes ingresos, cruciales para fomentar la coexistencia entre las comunidades y los elefantes”, asegura el presidente. "Una ley que restrinja la exportación de productos de la caza “podría mermar los beneficios económicos derivados del aprovechamiento de la fauna salvaje”, afirma.
Sin embargo, los críticos de la caza, incluidos los legisladores británicos, argumentan que la importación de trofeos de caza perpetúa la explotación de la vida silvestre y socava los esfuerzos de conservación. Además, temen que las amenazas de Botsuana de enviar elefantes a Hyde Park y Alemania sean tácticas de presión inapropiadas.
Joseph Mbaiwa, profesor de Turismo e investigador del Instituto de Investigación de Okavango y de la Universidad de Botsuana, opina que la escasez de tierras agrava los conflictos entre personas y fauna salvaje, sobre todo porque la población de elefantes sigue aumentando.
Explica que, por ejemplo, entre 1984 y 2010, en la región de Kaza (la mayor zona transfronteriza protegida del mundo para ayudar a conservar la vida salvaje entre Angola, Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue) la población de paquidermos aumentó de 40.000 a 132.000, lo que resultó en invasiones de tierras de cultivo, zonas ganaderas y residenciales.
Este investigador ha desarrollado métodos mitigadores innovadores como las llamadas bombas de chile, con grandes cantidades de polvo picante, que alejan a los elefantes de los campos de cultivo. “Pero decisiones como la ley británica, impulsadas por la emoción más que por la ciencia, ponen en peligro tanto los esfuerzos de conservación como los medios de vida locales”, asevera.
El debate sobre la conservación de la vida silvestre en Botsuana destaca la necesidad de un enfoque basado en la ciencia y la colaboración entre todas las partes interesadas. La mitigación efectiva de los conflictos entre humanos y elefantes requiere medidas que equilibren los intereses de conservación con el bienestar humano y económico de las comunidades locales.
En última instancia, el caso de Botsuana resalta la complejidad de la conservación de la vida silvestre en un mundo donde los recursos naturales y el espacio compartido se vuelven cada vez más escasos. La búsqueda de soluciones sostenibles y equitativas es crucial para garantizar la supervivencia tanto de la fauna salvaje como de las comunidades humanas afectadas. @mundiario


