Religión: La barca de Pedro navega en Galicia colmada de bienes
Las estimaciones más ajustadas apuntan que la suma de sus diestrales e iglesiarios pueden representar 180.000 hectáreas de terreno, según este profesor universitario.
Las estimaciones más ajustadas apuntan que la suma de sus diestrales e iglesiarios pueden representar 180.000 hectáreas de terreno, según este profesor universitario.
Las peripecias conocidas tras el robo del Códice Calixtino y el resto de las apropiaciones del ex electricista de la catedral de Santiago no sólo pusieron de manifiesto los descuidos de la seguridad del templo, sino un cierto descontrol de los propios ingresos que recibe la archidiócesis de los fieles y otros aportes. Quizá, la abundancia haya provocado esa cierta dejadez porque cuando los fondos abundan se relaja el contarlos adecuadamente. El robo -en este caso, añadido al doloroso asesinato del párroco- en Vilanova das Infantas de la imagen de la Virgen del Cristal, nos hace pensar en los bienes en manos de la Iglesia, en su valor y seguridad. Cierto que muchos de ellos tienen un valor más simbólico que real, como la imagen robada, pero, ¿están a salvo y sobre todo evaluados?
Un anticlerical recalcitrante, don Vicente Blasco Ibáñez, denunció en su tiempo que "mantener su correspondencia con Dios cuesta a los españoles cinco veces más que aprender a leer". Eran otros tiempos, espero.
180.000 hectáreas, que, en conjunto, equivalen a cuarto de la superficie de la provincia de Ourense; 9.000 inmuebles, que representan el 80 por ciento del patrimonio artístico, arquitectónico y cultural de la región, y más de doce mil bienes muebles, son los poderes terrenales de la más perfecta de las sociedades dentro de la archidiócesis de Santiago de Compostela, según las estimaciones aproximativas de los Ministerios de Cultura y de Hacienda, y de la propia Dirección General del Patrimonio de la Xunta. La Iglesia gallega es rica, muy rica, quizá la más rica de España.
A finales del siglo XVIII, la Iglesia gallega disponía de unas rentas anuales de 17.000 reales, obtenidas a través de los diezmos, primicias, foros, pensiones, alquileres, censos e incluso, la explotación de fábricas. De los 1.160 señoríos jurisdiccionales del territorio de la comunidad, solamente 45 eran de realengo; el resto se los repartían la nobleza y la Iglesia. Los obispos respectivos eran al mismo tiempo señores de Santiago, de Lugo, de Orense, de Mondoñedo y de Tui. ¿Qué queda de aquel esplendor? Mucho, ciertamente.
Si a uno se le ocurre preguntar en Hacienda lo remitirán a los 314 ayuntamientos de Galicia. El Ministerio que tutela la salud financiera de los españoles no tiene literalmente idea preciso, sino mera estimación globalizada, de los bienes raíces de la Iglesia según confesión de un alto cargo de su representación en Galicia. Y se explica porque gracias al Concordato de 1953, de las sucesivas leyes tributarias _que contemplan su excepcionalidad_ y del Acuerdo con la Santa Sede sobre Asuntos Económicos, que entró en vigor el 4 de diciembre de 1979, no está sujeta al impuesto de sociedades ni tampoco se le aplica el IVA en la adquisición o mejora de bienes inmuebles destinados al culto (y la casa del cura tiene esa consideración, curiosamente).
El censo público sobre la riqueza de la Iglesia en España, realizado en 1931, determinó que el clero español poseía 11.291 fincas rústicas, 7.828 predios urbanos y 4.192 censos, que se valoraban en 128 millones, de entonces. Por aquellos días, don Fernando de los Ríos calculaba que el valor real de aquellos bienes se acercaba a los 700 millones.
¿Cuánto vale la catedral de Santiago? Hay valores evidentemente que no se pueden determinar. Por eso, no es la vía del Ministerio de Hacienda, en ese sentido, sino la del Patrimonio Cultural la que debe tomarse para hacerse una idea de lo que contiene por aquí la barca de Pedro: La Dirección General del Patrimonio Histórico-Artístico ha inventariado 9.000 bienes inmuebles, en las 3.867 parroquias gallegas, en función de sus valores arquitectónicos o artísticos y se propone sistematizar el conocimiento detallado de las joyas, imágenes, muebles y enseres diversos de valor, que pudieran representar otras 15.000 piezas. ¿Sigue siendo la iglesia gallega la más poderosa de España? Lo cierto es que las estimaciones más ajustadas apuntan que la suma de sus diestrales e iglesiarios pueden representar 180 mil hectáreas de terreno que, en no pocas parroquias, dominan las tierras más fértiles de los valles. ¿Cuál es el valor de sus bienes muebles, especialmente de las piezas de orfebrería religiosa, cruces, cálices, bordados y tapices? Nadie lo sabe.