El autor del mes de febrero en MUNDIARIO fue Moisés Cruz Évora

Con su artículo titulado ‘Consumir cultura beneficia la salud mental y disminuye el riesgo de sufrir depresión’, este colaborador de MUNDIARIO se convirtió en lo más leído y compartido en redes sociales.

Moisés Cruz Évora. / MUNDIARIO
Moisés Cruz Évora. / MUNDIARIO

Moisés Cruz Évora tiene tengo 28 años, vive en un pueblo del norte de la isla de Tenerife llamado La Victoria de Acentejo donde el verde de las montañas se funde con el azul del mar bajo la atenta mirada del Teide. Es diplomado en Magisterio y Licenciado en Psicopedagogía por la Universidad de La Laguna. Amante de la naturaleza y de los animales, le interesa enormemente la cultura, la educación, la inteligencia emocional y la psicología positiva. Además, adora escribir y colabora de manera asidua en MUNDIARIO.

Su artículo titulado Consumir cultura beneficia la salud mental y disminuye el riesgo de sufrir depresión fue un éxito durante el pasado mes de febrero, tanto es así que desde Radio Aragón realizaron una entrevista a Moisés con el fin de tratar el tema del artículo y que se puede escuchar aquí.

Con motivo de su éxito he tenido el placer de trasladarle una serie de preguntas sobre los beneficios de la cultura y el cuidado que de ella hacen nuestros políticos.

— Tu artículo ha sido leído masivamente no solo en España, sino en otros muchos países, principalmente de Latinoamérica, ¿a qué crees que se ha debido tal éxito?

— Personalmente, creo que el éxito del artículo radica en el tema del que trata. La cultura es algo que despierta el interés de muchas personas, y conocer sus beneficios sobre nuestra salud es un claro potenciador de este interés. Asimismo, que haya sido masivamente leído en España, y sobre todo en América, creo que es un reflejo del gran interés por la cultura que existe en los países hispanohablantes y que se traduce en una estrecha relación entre sus gentes y la cultura. Por último, considero que el magnetismo de la mirada de la Mona Lisa que aparece ilustrando mi texto, unido a las palabras ‘cultura’ y ‘beneficios para la salud’ han sido ingredientes clave para atraer la mirada del lector, al que espero no haber defraudado con el contenido del artículo.

— En tu artículo te centras en las virtudes de la cultura con respecto a la salud mental, siguiendo los resultados del estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, pero a tu juicio ¿qué otros beneficios reporta?

— Desde mi punto de vista, la cultura repercute positivamente sobre cada una de las dimensiones del ser humano. Puede suponer una herramienta de gran ayuda para el desarrollo de la expresividad de emociones y sentimientos, también para ampliar los horizontes de nuestro pensamiento, o para servir de motor motivacional en los procesos de aprendizaje. Asimismo puede suponer una desconexión del dolor y el sufrimiento o una manera de expresarlo y liberarlo, y al mismo tiempo un encuentro con el disfrute y el enriquecimiento personal. La cultura puede ser también impulsora del desarrollo social, del crecimiento emocional e intelectual y de innumerables rincones de nuestro pensamiento. Para mí, los beneficios de la cultura son incalculables.

La cultura puede suponer una herramienta de gran ayuda para el desarrollo de la expresividad de emociones y sentimientos, servir para ampliar los horizontes de nuestro pensamiento o motor motivacional en los procesos de aprendizaje.

— Como psicopedagogo que eres ¿qué puede aportar el "consumo de cultura" en las mejoras del aprendizaje en la formación académica y educativa?

— Precisamente de este tema he hablado recientemente con Javier Vázquez en una entrevista para su programa escúchate en Aragón Radio. Le decía que para mí la cultura es imprescindible en el desarrollo del ser humano, y por lo tanto es algo que debe ser tenido en cuenta en las aulas desde los primeros años de escolarización. En mi opinión es muy importante para el desarrollo del pensamiento lateral. En este sentido, un tipo de expresión cultural como puede serlo una pintura, en muchas ocasiones no obedece a patrones establecidos, sino que los rompe para plantear realidades desde nuevas y diferentes perspectivas, y esto puede ser muy beneficioso para la resolución de problemas.

Al mismo tiempo, el desarrollo de la creatividad que viene acompañado del consumo de cultura puede ser un componente motivacional en el alumnado al dotar de belleza el proceso de enseñanza-aprendizaje. Asimismo, el desarrollo de la creatividad a través de la cultura es una herramienta imprescindible para la expresión de emociones y sentimientos, sobre todo a edades en la que los andamios para hacerlo no están tan presentes como en la edad adulta.

Por último, es importante destacar que una de las competencias claves en educación hace referencia directamente a la cultura. Textualmente, la competencia en conciencia y expresiones culturales implica conocer, comprender, apreciar y valorar con espíritu crítico, con una actitud abierta y respetuosa, las diferentes manifestaciones culturales y artísticas, utilizarlas como fuente de enriquecimiento y disfrute personal y considerarlas como parte de la riqueza y patrimonio de los pueblos.

— Recientemente se ha podido ver el romance que se vive en Estados Unidos entre los políticos y el cine (me refiero a la tremenda ovación que recibió el vicepresidente Joe Biden en la pasada entrega de los Oscar). Hablando en términos culturales y no solo cinematográficos, ¿los políticos destinan los suficientes recursos a potenciar las actividades culturales o la cultura es un concepto que se da por hecho?

— En mi opinión no se destinan los suficientes recursos. Verdaderamente no conozco qué cifras se invierten ni en qué dirección se dirigen, pero no observo esfuerzos por involucrar a las personas en la cultura que vayan más allá del cine. Es cierto que nuestro país cada vez produce mejor cine, mejor teatro, mejor literatura, etc. pero el acceso a todo ello en muchas ocasiones es imposible para mucha gente. Cuando el precio de los libros disminuya, cuando ir al cine no suponga un verdadero esfuerzo económico, cuando se hable más de pintura y menos de sinsentidos en televisión o cuando las galerías de arte u otras actividades culturales que involucren a las gente sean una realidad totalmente normalizada en los pueblos españoles dejaré de pensar que no se destinan suficientes recursos a potenciar las actividades culturales.

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