En Argentina, la obstrucción de vínculos familiares es parte de un sistema judicial precario

Borrando a Papá es mucho más que un simple documental, es la historia de muchos padres que no se resignan.
Borrando a Papá es mucho más que un simple documental, es la historia de muchos padres que no se resignan.

En un verdadero sistema democrático debe reinar la igualdad de derechos y obligaciones, organizando al pueblo bajo reglas de convivencia que estén sustentadas en el respeto a la dignidad humana.

En Argentina, la obstrucción de vínculos familiares es parte de un sistema judicial precario

En un verdadero sistema democrático debe reinar la igualdad de derechos y obligaciones, organizando al pueblo bajo reglas de convivencia que estén sustentadas en el respeto a la dignidad humana.

Continuando con uno de mis últimos artículos dedicado a la corrupción que envuelve a España en donde hago referencia a que los seres humanos, desde sus orígenes, han estado ante el dilema de aceptar los falsos valores del reino del mal (la corrupción y violencia) frente a sus contra-caras del reino del bien (la justicia y paz). Por estas fuerzas tan opuestas que forman parte de la esencia del humano, y su sociedad, es como algunos no se rinden y siempre intentarán hacer que la luz prevalezca  sobre la oscuridad.

A su vez, expresaba que es cotidiano que cuando se habla de corrupción la mayoría de las personas piensen directamente en la política, quizás sea porque es un tema mediático y que toma otra trascendencia. Pero quienes hacen política surgen de las bases de una comunidad, es decir, son la parte carnosa de una baya, y por ende la porción más representativa de un pueblo. Con esto quiero expresar, que si analizamos más profundamente este concepto nos podremos dar cuenta que está presente en el ordinario vivir, entorno e incluso en muchas de nuestras acciones. La corruptela atenta contra la dignidad de una persona, grupo o nación, ejemplos de esto son las mentiras, los engaños, el soborno, las injusticias, los abusos de cualquier índole, etcétera; y que se dan en los distintos estamentos de una sociedad. En síntesis, corrupción es dañar o atentar contra la dignidad de una persona que exige ser respetada.

Como se hace evidente,  la corrupción no es un hecho tan lejano de nuestro diario vivir, es algo que muchos de nosotros utilizamos, y sin importarnos, para conseguir nuestras metas, aunque dañemos a otras personas. Esto es algo que va en aumento y, lamentablemente, está pasando a ser algo normal, por esto es tan difícil detectarla y tomar decisiones apropiadas al respecto. Por lo expresado, me atrevo a afirmar que una sociedad madura, culta en todos sus aspectos, debe hablar y exponer estos temas de manera tal de mantener a raya una problemática tan arraigada en la humanidad, que tanto daño hace al colectivo y que me pregunto si puede ser prevenida o erradicada. Controlar la corrupción es responsabilidad de todos y como cualquier problema debe comenzar, en principio, por aceptarse que se lo padece y exponerlo. Lo que queda claro es que si quienes deben dar el ejemplo, porque son quienes aplican las leyes, practican la corruptela están dejando entrever que “hazlo que no pasa nada”, y eso puede generar un efecto dominó en donde los ciudadanos comiencen hacer lo que se cree que los demás hacen, y es allí donde el problema se hace muy manifiesto y de nada servirá legislar si las normas no se cumplirán, lo que dará como resultado una destrucción del entramado que sostiene a una sociedad más justa e intolerante hacia el delito.

Borrando a Papá

Por otro lado expresé “En todas partes se cuecen habas; y en mí tierra, a calderadas” y es aquí donde se puede citar, y a modo de ejemplo, lo que ocurre con el documental “Borrando a Papá” el que denuncia y muestra en carne propia las injusticias que padecen los padres argentinos, en lo referente al impedimento de contacto que muchas madres realizan con distintos objetivos, y que involucra a miles y miles de personas (en principio los niños, luego tías, tíos, abuelos, primos, etcétera). Este sistema perverso que impera no solo en nuestro país, sino en muchos lugares del mundo, consideran al padre como peligroso y un accesorio prescindible en la crianza de los hijos solo dejado en el escalón de un simple aportante de dinero. Borrando a Papá deja en escena, y en carne viva, cómo a partir de esta obstrucción de los vínculos familiares que duran meses, o años, se ha creado un gran negocio del que muchos profesionales se benefician y se encargan de perpetuar.

Finalmente, este documental no ha sido emitido por una orden judicial que lo ha censurado, y específicamente por quienes deben impartir justicia (Juzgado en lo civil 18 a cargo del Dr. Guillermo Blanch). Es aquí donde estamos en presencia de un grave problema, porque en principio están generando injusticia que es sinónimo de violencia. Los protagonistas de esta película son padres que luchan por ser padres, por no dejar en el camino hijos huérfanos de padres vivos, profesionales que denuncian el problema y otros “profesionales” que admiten que se obstruyen vínculos bajo un aval legal.

Los verdaderos afectados, y las caras visibles de este atropello en masa, son Héctor, Yura, Claudio, Guillermo, Diego y Sergio; cada uno con su historia, son la punta de un iceberg que se va desentrañando a lo largo del film dejando al descubierto la industria de la obstrucción de vínculos familiares: centros de revinculación de dudoso origen, abogados y psicólogos inescrupulosos, jueces prejuiciosos y hasta un organismo creado por la Corte Suprema. Una industria en la que existen profesionales e instituciones que no buscan solucionar, sino mantener familias judicializadas y prolongar el conflicto de manera sistemática, valiéndose de medidas judiciales, denuncias de contenidos ridículos o incluso en su gran mayoría falsas emitidas por madres que por rencor, odio y otros aditamentos buscan mantener a los padres alejados.

Borrando a Papá es mucho más que un simple documental, es la historia de muchos padres que no se resignan, que por años la pelean por estar presentes junto a sus angelitos y de instituciones y profesionales que, sin ningún tipo de pudor, admiten trabajar para erradicar al padre de la vida de sus hijos y desvían los recursos que podrían estar siendo utilizados para proteger a las verdaderas víctimas de violencia, las verdaderas mujeres golpeadas que tampoco son atendidas por perder energías en aquellas inescrupulosas que en algunos casos, y sin vacilación, piden que los papás paguen sumas siderales para ver a sus hijos, como si para poder ser padres se tenga que pagar un peaje.

El documental deja al descubierto cómo todos estos padres son castigados por ser hombres, por pertenecer al género masculino, estigmatizándolos como violentos y peligrosos y devela la doctrina que propone la exclusión del padre por considerarlo una amenaza.

Para finalizar, considero que en un verdadero sistema democrático debe reinar la igualdad de derechos y obligaciones, siendo aquel que permite organizar a un pueblo bajo reglas de convivencia que están sustentadas en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de cada uno de los miembros. Es decir, el poder no radica en una sola persona. Cuando todo esto no sucede, porque estamos amparados bajo un método perverso, se transforma en otro hecho de corrupción, que significa dañar o atentar contra el decoro de una persona que exige ser respetada.

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Fuente: Documental Borrando a Papá.

En Argentina, la obstrucción de vínculos familiares es parte de un sistema judicial precario
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