La adopción de un hijo o de una hija solamente tiene un titular: el amor

Asunta Basterra Porto
Asunta Basterra Porto, en una foto de su blog personal.

¿Cabe pensar que el hecho de no compartir el mismo origen de sangre influye en algo? No. No importa qué origen tenía Asunta Basterra Porto o de dónde vino.

La adopción de un hijo o de una hija solamente tiene un titular: el amor

Triste noticia la que vivimos estos días en Santiago. Estamos de luto desde julio, debido al terrible accidente de tren, y seguiremos, pensando en la pequeña Asunta por largo tiempo aún.

Es dura la información, una veraz y otra no tanto, con intensos reportajes, escritos y audiovisuales acerca de lo ocurrido. A mi, como a tantos papás, tíos, abuelos, hermanos… se me encoge el alma por momentos. "Una niña aparece muerta en Santiago". "La madre, sospechosa de homicidio". "El padre parece estar implicado". "La madre es trasladada a la cárcel como sospechosa de asesinato"...

Ya no es suficiente con que el guión más tenebroso de una película de terror se haya llevado a la vida real de una pequeña de 12 años, sino que hay que añadir el morbo para ver si así logramos perder la poca cordura que nos queda como sociedad. "La niña era de origen chino". "La niña había sido adoptada hace 12 años"...

Asunta era adoptada, Asunta era china... ¿Y qué?

Asunta era una menor, dentro de una familia desde hacía doce años y nada más.

Cuando oigo una noticia sobre premios Nobel, sobre reconocimientos literarios, sobre grandes reyes… no redunda la idea de si dicha persona o personaje ha sido nacido de parto natural, de cesárea o de adopción. No se habla de si sus padres habían venido al mundo en el complicado parto asistido por siete médicos o en la intimidad de su propia casa.

Y, en cambio, cuando hablamos de Asunta, sí. Pero con un sí mayúsculo.

¿Cabe entonces plantearnos que es más fácil dejar de querer si procedes de una adopción? ¿Cabe pensar que, llegado un punto, el hecho de no compartir el mismo origen de sangre pesa hasta llegar a entender el motivo de un asesinato?

No. No importa qué origen tenía Asunta o de dónde vino y con cuánto tiempo, no importa si estaba adoptada o no… Lo único que importa es que el amor no primó para esos “padres” y que a un hijo solo hay que amarlo, cuidarlo, protegerlo y guiarlo.

Por eso, como madre de hija que ha nacido en un seno de adopción, no entiendo por qué se incide en un tema tan delicado como éste, sobre todo en un momento en que los procesos están dolorosamente lentos o parados y cuya mención no aporta nada a la investigación del caso.

Cuando un padre se plantea adoptar, le aparecen dudas desconocidas, miedos invertebrados, alegrías incontrolables e impaciencia justificada. Su conciencia se eleva a la máxima potencia y su fe en los sistemas administrativos y burocráticos se disparan. Pero cuando llega su hijo de Rusia, de China, de Vietnam, de Etiopía, de Colombia, de Perú, de España… entonces desaparece todo y solo queda una única palabra: [email protected]

Propongo en alto el deseo de que esta sociedad en su conjunto adquiera de verdad el compromiso de entender la adopción como una paternidad/maternidad sin adjetivos, sin hipocresía y sin justificaciones diferentes del amor.

También deseo que la justicia de este país recupere el significado de “secreto de sumario” y la independencia del juicio de valor.

Y espero que los medios de comunicación sean reflejo de la ética, el respeto, la moral y la profesionalidad de aquellos que los configuran.

La adopción de un hijo o de una hija solamente tiene un titular: el amor
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