Las 5 claves de la polémica ley de homosexualidad que enfrenta a Hungría y la UE

Banderas de la Unión Europea y LGTB_I. Pexels.
Banderas de la Unión Europea y LGTBI. / Pexels.

14 países se han unido para denunciar la norma que prohíbe hablar de la homosexualidad en las escuelas. Bruselas anuncia que abrirá un expediente. 

Las 5 claves de la polémica ley de homosexualidad que enfrenta a Hungría y la UE

Hungría y la Unión Europea se enfrentan… otra vez. El primer ministro húngaro Víktor Orbán ha sacado adelante en el Parlamento una ley que prohíbe cualquier contenido que haga referencia a la homosexualidad en los colegios y en los programas de televisión dirigidos a menores. Pero los socios no han tardado en reaccionar: la Comisión Europea ha anunciado este miércoles que abrirá un expediente contra Hungría por la posible ilegalidad de la ley, luego de que un grupo de 14 países, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España, se unieran en una declaración pactada inédita contra la norma anti- LGTBI. 

“Esta ley húngara es una vergüenza”, ha dicho la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen. “Por ese motivo, he pedido a los comisarios encargados que envíen una carta con nuestras inquietudes legales incluso antes de que la ley entre en vigor”, ha añadido. Bruselas ha dejado claro que si el Gobierno de Orbán no da marcha atrás, la Unión Europea (que fue declarada oficialmente en marzo como una “zona de libertad” para las personas del colectivo), llevaría a Hungría ante el Tribunal de Justicia europeo por “violar la prohibición de discriminación por razones de sexo y orientación sexual establecida en el artículo 21 de la Carta [de Derechos fundamentales]” y “estigmatizar a las personas y parejas LGTBIQ”.

Estas son las claves de la polémica ley: 

> Hungría prohíbe “promover” la homosexualidad o el cambio de género. El texto de la ley establece estará prohibido (y penado) publicar en espacios a los que los menores tienen acceso “contenidos sobre homosexualidad, presentación arbitraria de la sexualidad o el cambio de sexo”. En la práctica, esto significa que los docentes responsables de la educación sexual no pueden hacer "propaganda" de la homosexualidad o de “la descripción y promoción de una identidad de género distinta al sexo asignado en el nacimiento, el cambio de género”. 

Budapest ha defendido que la norma pretende “proteger a los menores de edad de unas supuestas campañas a favor de promover la homosexualidad o de atentar contra la integridad sexual de los niños”. “Hay contenidos que los niños menores de cierta edad pueden malinterpretar y tener un efecto perjudicial en su desarrollo”, ha dicho un portavoz del gobierno húngaro. 

 

> No a los anuncios que muestren solidaridad con la comunidad LGTBI. La medida implica que quedarán prohibidos los anuncios o programas de televisión dirigidos a menores que incluyan o muestren solidaridad con los homosexuales. Un claro ejemplo fue un anuncio que Coca-Cola lanzó en 2019 y que enfureció al Gobierno por una razón: estaba protagonizado por parejas del mismo sexo y apostaba por eslóganes que promovían la igualdad.

> Educación sexual y Estado. La norma aprobada en el Parlamento establece que la educación sexual que se imparta en las escuelas de Hungría solo podrá ser compartida por organizaciones registradas por el Estado.

> Medidas contra los delincuentes sexuales. Una de las cuestiones que ha enfurecido a los socios de la UE es que el proyecto de ley del partido gobernante (Fidesz), se había lanzado como iniciativa para combatir la pedofilia, pero el Ejecutivo terminó agregando medidas que afectan directamente la comunidad LGTBI.

En ese sentido, la norma contempla la creación de una base de datos nacional de delincuentes sexuales; el endurecimiento de las penas por los delitos sexuales cometidos contra menores (por determinar); o la exclusión de ciertos trabajos de las personas que han cometido delitos sexuales contra menores. 

> La crisis entre Hungría y la UE. La ley contra la homosexualidad supone otro choque entre la UE y Viktor Orbán, el primer ministro húngaro que ha desafiado el modelo europeo desde hace años. En noviembre del año pasado, la Comisión Europea lanzó un plan teledirigido para proteger al colectivo LGTBI ante el retroceso de libertades propugnado por los Gobiernos de Hungría y Polonia (el otro gran vector de homofobia dentro del bloque comunitario), con medidas que frenaban, incluso, la llegada de fondos europeos a varias de las autodenominadas “zonas libres de ideología LGTBIQ”.

Ahora, la crisis parece haber escalado a niveles inesperados. Bélgica ha impulsado una declaración inédita contra la ley húngara (y contra la deriva autoritaria y xenófoba del Gobierno de Orbán), pero la gran sorpresa fue que no solo los socios más veteranos del club (Alemania, Francia, Italia o España) se han sumado al reclamo: los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), que ingresaron en la UE en 2004 como Hungría, también han firmado la petición de medidas urgentes. 

“Yo creo en una Unión Europea donde todos y cada uno puedan ser como son, donde podamos amar a quien queramos”, ha insistido Ursula Von der Leyen. “Creo en una Europa de diversidad”, ha añadido la presidenta de la Comisión Europea, antes de comprometerse a “hacer todo lo que esté en el poder de la Comisión para proteger los derechos de los ciudadanos de la UE en cualquier lugar de la UE”. @mundiario


 

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