A las 3:00 de este domingo, los relojes marcarán las 2:00 en la península
Este fin de semana, España hará su tradicional ajuste de relojes para dar inicio al horario de invierno. A las 3:00 de la madrugada de este domingo 29 de octubre, los relojes deberán atrasarse una hora, volviendo a marcar las 2:00 en la península y las 1:00 en Canarias. Con este cambio, los españoles ganarán una hora más de descanso, lo que convierte a este domingo en un día de 25 horas.
El ajuste de la hora se implementa dos veces al año desde hace casi cinco décadas, como parte de una medida tomada en los años setenta en respuesta a la crisis energética y el aumento del precio del petróleo. La idea original era aprovechar al máximo la luz solar durante las horas de actividad, reduciendo así la demanda de electricidad en momentos de mayor consumo. Sin embargo, lo que empezó como una medida de ahorro energético ha pasado a ser una costumbre que en los últimos años está en el centro de un intenso debate sobre sus beneficios y consecuencias.
Francisco J. Tapiador, catedrático de física, explica que el ahorro energético sigue siendo el argumento principal a favor del cambio de hora, especialmente para reducir la demanda en oficinas y fábricas durante las primeras horas de la mañana. Además, con la creciente participación de la energía solar en la red eléctrica, el cambio ayuda a optimizar el consumo al reducir la necesidad de almacenar energía. Sin embargo, Tapiador señala que el ahorro en términos de consumo eléctrico es cada vez menos significativo, y algunos estudios muestran que el impacto real en el ahorro energético es mínimo.
Desde Greenpeace, María Prado, responsable de la campaña de Energía, apunta que el cambio de hora es una herramienta de “gestión de la demanda”. Más que cuánto se ahorra, lo importante es cuándo se ahorra: el cambio de horario incentiva el uso de energía en momentos en los que hay mayor producción de energías renovables, reduciendo la dependencia de fuentes más contaminantes como el gas y facilitando un sistema energético más sostenible.
Para los niños, este cambio puede provocar dificultades para conciliar el sueño y levantarse a la hora habitual
A pesar de estos beneficios, hay una corriente creciente que considera que los efectos negativos en la salud y el bienestar personal superan las ventajas. El cambio de hora afecta al ritmo circadiano, el reloj interno que regula el sueño y los ciclos de vigilia, lo que puede provocar alteraciones en el descanso, sobre todo en niños y personas mayores. La Sociedad Española del Sueño, la Asociación Española de Pediatría y otras entidades médicas abogan por mantener un solo horario anual, argumentando que el horario de invierno, en particular, se ajusta mejor al ritmo biológico de las personas y contribuye a una mejor calidad del sueño.
Para los niños, este cambio puede provocar dificultades para conciliar el sueño y levantarse a la hora habitual, lo que podría llevar a irritabilidad, falta de concentración y alteraciones en el comportamiento durante varios días. Estos efectos, aunque temporales, generan un malestar significativo para muchas familias, que deben adaptar sus rutinas en cada cambio de horario.
Algunos expertos, como José María Martín Olalla, profesor de física en la Universidad de Sevilla, ven los cambios de horario como una adaptación de la sociedad a los ciclos naturales de las estaciones. Según explica Martín Olalla en El País, el ajuste de la hora permite a la sociedad adaptar sus horarios y actividades a la variación de luz entre verano e invierno, y considera que el ahorro energético es más bien una consecuencia secundaria de esta adaptación a los ciclos estacionales.
El debate sobre el cambio de hora ha traspasado las fronteras de España. En 2018, la Unión Europea planteó la posibilidad de eliminar el ajuste de hora en todos los estados miembros. Aunque la propuesta generó gran interés, aún no se ha alcanzado una decisión definitiva, y el sistema de cambio de horario se mantendrá al menos hasta 2026, según lo establecido en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Mientras tanto, la mayoría de los países europeos continúan realizando el cambio de hora, aunque en el continente hay algunas excepciones, como Rusia, Turquía, Bielorrusia e Islandia, que optaron por un horario fijo. En todo el mundo, menos del 40% de los países realizan el ajuste de la hora dos veces al año, lo que demuestra que la tendencia internacional está más inclinada hacia un solo horario estable.
El debate sobre la utilidad y conveniencia del cambio de hora está lejos de concluir, y ambos lados presentan argumentos válidos. Los defensores del cambio señalan el potencial ahorro energético y los beneficios para la integración de energías renovables, mientras que los críticos resaltan el impacto en la salud y el bienestar.
En resumidas cuentas, la próxima madrugada los españoles tendrán una hora extra de sueño, y aunque el debate sobre el cambio de horario continúa, esta medida sigue formando parte de la rutina nacional. La decisión final sobre si mantener un solo horario a lo largo del año o continuar con los ajustes estacionales dependerá de los futuros acuerdos en la Unión Europea y de las decisiones que tome el Gobierno español en los próximos años. @mundiario