El riesgo oculto del Popper: una sustancia que casi deja ciego a un joven

Daniel, un economista de 30 años, vivió en carne propia los efectos de esta sustancia al sufrir una grave lesión ocular tras una noche de fiesta.
Un hombre inhalando un frasco de popper. / RR SS.
Un hombre inhalando un frasco de popper. / RR SS.

Daniel, un joven economista de Valencia, jamás imaginó que una de sus habituales salidas nocturnas terminaría con una operación de retina. "Me encanta salir con mis amigos, bailar, y sí, también consumimos popper. Es algo común, no piensas que sea peligroso", explicó a El País. Sin embargo, el pasado mes de agosto, esa sustancia que consideraba inofensiva casi le cuesta la vista. "Desperté y no podía ver nada claro con el ojo izquierdo. Me diagnosticaron un agujero en la retina, y me tuvieron que operar", relata aún en estado de shock.

El popper, compuesto principalmente por nitrito de amilo, es una sustancia inhalada con efectos vasodilatadores que produce unos breves segundos de euforia. Pese a que su venta está prohibida en España, es fácil de conseguir en discotecas y a través de internet. “Es una droga que se ha banalizado, pero su uso implica riesgos reales”, advierte Enrique Alfonso Muñoz, oftalmólogo que operó a Daniel en la clínica Rahhal de Valencia.

El caso de Daniel no es único. Según el informe EDADES de 2022 del Plan Nacional sobre Drogas, el 0,9% de los residentes en España entre 15 y 64 años ha consumido inhalables volátiles, entre los que se incluye el popper. Aunque el consumo se concentra en ciertos grupos, las consecuencias pueden ser graves. “Hay casos documentados de daño permanente a la visión”, explica Muñoz, quien subraya que la literatura científica ha registrado un aumento de pacientes con lesiones oculares por popper, como maculopatía y agujeros maculares.

Visión borrosa

Daniel recuerda con inquietud los síntomas. “Todo se veía borroso, no podía leer ni mirar directamente a las cosas sin marearme”, cuenta. Tras varios días sin mejoría, decidió acudir al médico, donde le diagnosticaron la lesión. “Tuvimos que operarle de inmediato para evitar un daño irreversible”, detalla el oftalmólogo.

La intervención, que consiste en la eliminación de una capa de la retina y la inserción de gas en el glóbulo ocular, fue un éxito, pero el postoperatorio es tedioso: “Tuve que pasar una semana entera con la cara hacia abajo para facilitar la recuperación”, explica el paciente.

Aunque la recuperación de Daniel ha sido favorable, aún podría necesitar una operación de cataratas, un efecto secundario común tras este tipo de intervenciones. Casos como el suyo ponen de relieve los peligros del popper, una droga aparentemente inofensiva pero capaz de causar daños irreparables. @mundiario

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