Más allá del sexo: la testosterona impulsa el cortejo, no el deseo

Un nuevo estudio desmonta mitos sobre la relación entre esta hormona y el deseo sexual masculino, pero confirma su papel en la búsqueda de pareja.
Una pareja en la cama. / Pexels.
Una pareja en la cama. / Pexels.

La testosterona, históricamente ligada a la masculinidad y el deseo sexual, vuelve al foco científico con un estudio que desafía viejas creencias. Investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara han concluido que las fluctuaciones de testosterona no influyen directamente en el deseo sexual de hombres con niveles normales de esta hormona. Sin embargo, sí parecen tener un impacto significativo en los esfuerzos de cortejo, especialmente entre solteros.

Publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, la investigación monitoreó a 41 hombres durante un mes, midiendo sus niveles de testosterona y su deseo sexual. Los resultados mostraron que, aunque no existe una correlación directa entre los picos hormonales y el deseo, los hombres con niveles altos de testosterona tendían a dedicar más energía al cortejo, sobre todo cuando interactuaban con personas que les resultaban atractivas.

Más allá del deseo

James Roney, autor principal del estudio, sugiere que estos hallazgos reflejan un patrón evolutivo. “En algunas especies, la testosterona no solo impulsa el deseo sexual, sino que también está ligada a comportamientos competitivos para asegurar pareja”, señala. Algo similar podría ocurrir en los humanos: mientras el deseo sexual parece depender de niveles mínimos de testosterona, los esfuerzos de cortejo responden a sus fluctuaciones.

El estudio también destaca que los suplementos de testosterona no son efectivos para aumentar el deseo en hombres con niveles normales, aunque sí pueden ser útiles para quienes tienen deficiencias hormonales. Por otro lado, investigaciones previas han demostrado que el incremento de testosterona tras interacciones con posibles parejas tiene efectos positivos en el cortejo, mientras que una reducción de esta hormona en hombres con hijos promueve comportamientos de cuidado familiar.

Factores externos e implicaciones evolutivas

La relación entre testosterona y comportamiento no puede desligarse de factores externos como la edad, el estado civil o incluso la interacción social. Según la experta en biología evolutiva Carole Hooven, estos resultados confirman que la testosterona actúa más como un regulador del esfuerzo competitivo que como un detonante del deseo sexual inmediato.

Aunque los hallazgos requieren confirmación en estudios más amplios, abren nuevas perspectivas sobre el papel de esta hormona en la reproducción humana. La testosterona no solo influiría en el impulso sexual, sino que también fomentaría comportamientos que aumentan indirectamente las posibilidades de apareamiento, como la búsqueda de estatus social.

Así, la testosterona parece ser mucho más que un simple indicador de masculinidad o deseo: es una pieza clave en el complejo engranaje de la reproducción y las relaciones humanas. @mundiario

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