Nuevo modelo puede prever cómo el cambio climático afectará la transmisión de la malaria

Niño con la enfermedad de Malaria. / El Mundo.
Niño con la enfermedad de Malaria. / El Mundo.
Esta investigación detallada arroja luz sobre los futuros desafíos y oportunidades en la lucha contra esta enfermedad mortal.
Nuevo modelo puede prever cómo el cambio climático afectará la transmisión de la malaria

Un reciente estudio ha propuesto un nuevo modelo para pronosticar cómo el cambio climático afectará la transmisión de la malaria en África, lo que podría conducir a intervenciones más específicas para controlar esta enfermedad.

A diferencia de los métodos anteriores que se basaban principalmente en la cantidad de lluvia para predecir la presencia de agua superficial propicia para la reproducción de mosquitos, esta investigación liderada por la Universidad de Leeds empleó múltiples modelos climáticos e hidrológicos. Estos modelos, más completos, consideraron procesos como la evaporación, infiltración y flujo de los ríos del mundo real, proporcionando una visión más precisa de las condiciones que favorecen la malaria en el continente africano.

Este enfoque innovador también resaltó el papel de los cursos de agua, como el río Zambezi, en la propagación de la enfermedad, revelando que casi cuatro veces más población vive en áreas propicias para la malaria durante un período de hasta nueve meses al año de lo que se creía anteriormente.

El estudio, titulado "La idoneidad ambiental futura de la malaria en África es sensible a la hidrología", fue financiado por el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural y se publicó en la revista Science.

El Dr. Mark Smith, profesor asociado de investigación del agua en la Escuela de Geografía de Leeds y autor principal del estudio, expresó su optimismo sobre la utilidad de este enfoque más detallado para estimar cómo la malaria mejorará o empeorará en diferentes regiones de África. Esto podría permitir una dirección más específica y fundamentada de las intervenciones contra la malaria, particularmente valiosa dado los recursos limitados de salud disponibles.

Se proyecta que las condiciones cálidas y secas inducidas por el cambio climático conduzcan a una disminución general de las áreas adecuadas para la transmisión de la malaria a partir de 2025. Sin embargo, el estudio también revela que estos cambios son más sensibles a las futuras emisiones de gases de efecto invernadero de lo que se pensaba anteriormente, con reducciones proyectadas en algunas áreas y aumentos en otras.

El profesor Chris Thomas de la Universidad de Lincoln, coautor del estudio, destacó que este nuevo modelo tiene en cuenta la movilidad del agua, lo que amplía la distribución potencial de hábitats adecuados para los mosquitos de la malaria, especialmente a lo largo de los ríos en regiones áridas y de sabana.

Simon Gosling, profesor de Riesgos Climáticos y Modelización Ambiental de la Universidad de Nottingham, otro coautor del estudio, señaló que si bien una disminución general del riesgo de malaria podría considerarse positiva, conlleva el riesgo de una mayor escasez de agua y el aumento del riesgo de otras enfermedades como el dengue.

Los investigadores confían en que este enfoque mejorado de modelización permitirá un análisis más detallado de los cuerpos de agua y, por lo tanto, informará de manera más efectiva las estrategias de control de la malaria a nivel nacional. Esto incluiría no solo la identificación de los posibles hábitats de mosquitos, sino también la predicción de las especies de mosquitos y sus hábitats preferidos, lo que podría optimizar las intervenciones dirigidas contra estos vectores de enfermedades.  @mundiario

 

 

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