España aprueba el plan de salud mental más ambicioso de su historia

El nuevo plan mantiene su enfoque en la reducción del uso de psicofármacos y la integración de la salud mental en la sanidad general.
Un paciente en terapia. / RR SS.
Un paciente en terapia. / RR SS.

El Plan de Acción de Salud Mental 2025-2027 ha sido finalmente aprobado tras superar los escollos que impidieron su luz verde en febrero. La principal resistencia provino de los consejeros autonómicos del Partido Popular, que cuestionaron algunos aspectos técnicos señalados por la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM). Ahora, con los ajustes realizados, el documento ha logrado el consenso necesario.

El eje central del plan sigue intacto: busca reducir la dependencia de los fármacos en el tratamiento de los trastornos psicológicos y fomentar una atención más comunitaria e integrada en el sistema sanitario general. Además, destaca la necesidad de abordar los determinantes sociales de la salud mental, como el desempleo, la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la sobrecarga de trabajo, factores que afectan especialmente a las clases más vulnerables.

Uno de los puntos más controvertidos del documento inicial era la apuesta por la deprescripción de psicofármacos en ciertos casos, lo que generó preocupación en la SEPSM ante el riesgo de limitar tratamientos esenciales para patologías graves. En la versión final, esta medida se ha acotado a hipnosedantes y antidepresivos, cuyo abuso en España está ampliamente documentado. También se ha modificado la terminología sobre el uso de estos medicamentos, promoviendo su "uso adecuado" en lugar del "uso racional".

Mejorar las condiciones laborales

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha subrayado la preocupación por el aumento del consumo de ansiolíticos entre los jóvenes, cuyo uso se ha duplicado en los últimos años. “Vivimos en una época en la que hablar con naturalidad sobre Trankimazin o Lorazepam es habitual, y eso es alarmante”, ha declarado. Para contrarrestar esta tendencia, el plan incluye una guía de prescripción que busca limitar el recurso excesivo a estos fármacos.

Otro de los aspectos que había generado fricción era la necesidad de incrementar la formación de especialistas en salud mental. Aunque el Ministerio de Sanidad no tiene competencia para crear plazas de formación, sí ha impulsado que las comunidades acrediten más puestos en el MIR, PIR y EIR. Con la modificación en el texto, el objetivo de cubrir al menos el 90% de las plazas acreditadas se ha elevado al 100%.

El plan también contempla medidas para mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la salud mental, garantizar su disponibilidad y retener talento. Entre ellas, se encuentra la planificación de la oferta de especialistas, la ampliación del acceso a la psicoterapia y el reconocimiento de la Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia como una especialidad independiente.

Un avance clave

A pesar de las críticas iniciales de algunas autonomías, el acuerdo final ha sido celebrado por diversos sectores. Sociedades como la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR) y la Asociación Española de Neuropsiquiatría han respaldado el documento, calificándolo como un avance clave en la modernización del modelo asistencial. “Este plan representa un progreso esencial en la protección de la salud mental. No aprobarlo hubiera sido un retroceso injustificable”, ha afirmado la segunda en un comunicado.

El aspecto presupuestario también fue objeto de debate. Las comunidades del PP cuestionaban la ausencia de una memoria económica en el plan inicial, a pesar de que no es habitual que estos documentos la incluyan. Para disipar dudas, Sanidad ha anunciado una inversión de 39 millones de euros para su puesta en marcha, que se suman a los 101 millones destinados en los dos últimos ejercicios.

La ministra García ha celebrado el acuerdo logrado entre autonomías de distinto signo político, destacando que la salud mental es un tema prioritario que trasciende la polarización. “Estamos ante el plan de salud mental más ambicioso que hemos tenido. Responde a los malestares de nuestra época, pone en el centro a los más vulnerables y moviliza a la sociedad para reducir el sufrimiento”, ha concluido. @mundiario

Comentarios