Disruptores endocrinos: los químicos invisibles que alteran la salud de millones

Estos químicos interfieren en el sistema hormonal humano y están relacionados con graves problemas de salud como el cáncer, la obesidad y trastornos reproductivos.
Una mujer usando el microondas. / Freepik.
Una mujer usando el microondas. / Freepik.

"Los niños españoles orinan plástico", lanza provocador Nicolás Olea, médico e investigador de la Universidad de Granada. Esta afirmación, que parece exagerada, refleja una inquietante realidad: la omnipresencia de los disruptores endocrinos en nuestras vidas. Estos compuestos químicos, capaces de imitar a las hormonas naturales, se encuentran en productos tan comunes como cosméticos, envases de alimentos y plaguicidas, y están afectando la salud humana a niveles alarmantes.

Los disruptores endocrinos no solo interfieren en la señalización hormonal, esencial para el funcionamiento adecuado del cuerpo, sino que pueden provocar enfermedades como el cáncer, la diabetes, la obesidad, o incluso trastornos como el déficit de atención en los niños.

“Vivimos en una sopa química”, explica Martine Vrijheid, directora del Programa de Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, quien subraya que, aunque los niveles de estos químicos en la sangre son bajos, su persistencia y combinación son motivo de seria preocupación.

Los efectos combinados de estos químicos

Entre los más estudiados se encuentran los ftalatos, presentes en productos plásticos, y los perfluorados, utilizados como repelentes de agua y aceite, que no solo alteran el sistema endocrino, sino que también son extremadamente persistentes en el medio ambiente. "Son los llamados forever chemicals", añade Vrijheid, preocupada por su impacto en el sistema inmunológico y la salud reproductiva.

Los expertos coinciden en que es necesario profundizar en la investigación sobre los efectos combinados de estos químicos. Mientras tanto, señalan medidas preventivas como evitar productos procesados, ventilar los hogares y eliminar el uso de plásticos en microondas.

No obstante, Olea advierte que "la clave está en políticas que regulen su uso", ya que la ciencia no avanza al mismo ritmo que la industria, que continuamente introduce nuevos químicos en el mercado antes de que se conozcan sus efectos. @mundiario

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