La DGT hará pública la ubicación de los radares móviles en vías secundarias

Podríamos estar ante el fin de imágenes como ésta/jmarior.net
Podríamos estar ante el fin de imágenes como ésta/jmarior.net

Tráfico pretende intensificar los controles de velocidad en la red secundaria de carreteras reubicando los dispositivos fijos y reconvirtiéndolos a radares de tramo.

La DGT hará pública la ubicación de los radares móviles en vías secundarias

Tráfico pretende intensificar los controles de velocidad en la red secundaria de carreteras reubicando los dispositivos fijos y reconvirtiéndolos a radares de tramo.

El control de la velocidad ha sido una de las herramientas que más ha utilizado la DGT para reducir del número de víctimas en carretera. Para ello no se han escatimado recursos, dotando a la agrupación de Tráfico de la más moderna tecnología, que se ha traducido en un incremento exponencial del número de sanciones a los conductores.

Una medida que, pese al éxito que ha supuesto en el apartado de la seguridad, ha provocado que muchos conductores perciban una intención únicamente recaudadora. Y es que pese a que los siniestros más graves suelen ocurrir en las vías secundarias, la mayor parte de los radares fijos se sitúan en autopistas y autovías. Por ello la directora de la DGT María Seguí ha anunciado un nuevo plan para el año 2.015 que primará el control en las vías secundarias.

Radares de tramo

En una época de austeridad y a las puertas de un año electoral, la incorporación de nuevos cinemómetros queda descartada. Por ello se ha anunciado el cambio de emplazamiento de algunos existentes, y la modificación de su uso. Así hasta 30 de estos dispositivos se utilizarán para el control de tramos, en lugar de puntos fijos. Con ello se busca que la reducción de velocidad sea efectiva en puntos críticos de nuestras vías, más allá del lugar concreto donde se encuentra el radar. Además también se ha anunciado que se empezará a controlar la velocidad en función de las limitaciones del vehículo, y no del máximo de la vía. Así si circulamos por autovía con un furgón podremos ser sancionados al superar los 90 km/h, en lugar de los 120 del máximo de la vía. También se ha anunciado un criterio único para los márgenes de tolerancia aplicables a los radares. En límites inferiores a los 100 km/h, se permitirá un margen de 7 km/h, mientras que a velocidades superiores se aplicará un 7%.

Radares móviles

La gran novedad de la comparecencia de María Seguí ha sido, sin duda, lo referente a la ubicación de los radares móviles. A partir de ahora su objetivo se centrará, casi en exclusiva, en el control de las carreteras secundarias. El objetivo es cubrir más de 1.200 tramos de carreteras de especial conflictividad, unos tramos que se publicarán de forma periódica en la web de la DGT, al igual que sucede con los fijos. El objetivo, es que los conductores puedan actualizar sus avisadores de radar, unos avisadores que seguramente harán horas extras a medida que se aumenten los tramos de control. Quizás lo más llamativo de la comparecencia, es el anuncio de que los controles serán visibles y estarán señalizados. Incluso se hace referencia a la existencia de advertencias previas, al igual que sucede con los radares fijos, al mismo tiempo que se habla de controles de corta duración. Según la directora de la DGT el objetivo es una mayor “transparencia en el control de la velocidad” en la que “la denuncia no es el objetivo final”.

¿Fin del escondite?

En ocasiones lo que no se dice es más importante que lo que se hace público. Y es que en ningún momento se ha anunciado que el cinemómetro móvil vaya a estar visible, si no el tramo en el que se ubica. En la práctica podría traducirse en que si bien se señalizará el tramo en el que se ubicará el control (de 3 a 5 km), no se indicará el lugar expreso en el que se sitúa el radar. Es más, el anuncio de controles de corta duración hace pensar que el radar podría modificar con frecuencia su ubicación dentro de ese tramo para evitar ser anunciado en las redes sociales. Algún malpensado podría prever que pueda darse el caso de que, pese a las señales, ni siquiera haya cinemómetro, algo que un servidor no descartaría en absoluto, y que sí iría en la línea de la prevención por encima de la sanción. 

La DGT hará pública la ubicación de los radares móviles en vías secundarias
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