La brecha social en la obesidad infantil se amplía: los niños pobres son los más afectados
La obesidad infantil en España sigue siendo un problema de salud pública, pero ahora también es un reflejo de las diferencias socioeconómicas. Según los datos preliminares del estudio Aladino 2023, presentados por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, los escolares españoles de entre seis y nueve años han mostrado una ligera mejoría en sus tasas de exceso de peso —un concepto que engloba tanto el sobrepeso como la obesidad—, que han pasado del 40% en 2019 al 36% en 2023.
A pesar de este progreso, la brecha entre las clases sociales continúa ampliándose. La prevalencia de la obesidad es mucho mayor en los niños de familias de rentas bajas. En los hogares con ingresos superiores a los 30.000 euros anuales, la tasa de obesidad ha bajado del 11,9% al 10,9% en cuatro años, mientras que en los hogares con ingresos inferiores a 18.000 euros, el porcentaje ha aumentado ligeramente, del 23,2% al 23,6%. Esta disparidad, que ya era de 11,3 puntos, ha crecido hasta los 12,7 puntos en 2023.
El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, valoró positivamente la reducción global en las tasas de exceso de peso, pero advirtió que esta mejora no debe llevar a la complacencia. “Esta reducción no se ha dado por igual en todos los niveles socioeconómicos de la población”, comentó Bustinduy. “Las prevalencias de exceso de peso son mucho mayores en rentas bajas que en rentas altas, y de ello cada vez hay más evidencia científica”.
Uno de los factores clave en esta desigualdad es la publicidad de alimentos insanos, que afecta desproporcionadamente a los menores de familias de bajos ingresos. Los niños de hogares pobres ven el doble de anuncios de comida ultraprocesada que los de familias ricas, lo que contribuye a una peor alimentación y, en última instancia, a una mayor prevalencia de problemas de peso. Aunque el Gobierno tiene preparado desde 2021 un decreto para regular este tipo de anuncios, las tensiones entre ministerios han retrasado su aprobación. “La legislación vigente basada en la autorregulación de la industria alimentaria se ha demostrado insuficiente”, subrayó Bustinduy.
Diferencias socioeconómicas
Además de la publicidad, los hábitos alimentarios también reflejan estas diferencias socioeconómicas. Según Andrés Barragán, secretario general de Consumo y Juego, “en las familias de menor renta se consume con menos frecuencia frutas y verduras, se tiende a un desayuno incompleto y se ingieren más refrescos con azúcar”. De hecho, el estudio muestra que el 7,8% de los niños en hogares con menos ingresos consume refrescos azucarados más de tres veces a la semana, frente al 0,9% de los menores de familias con mayores ingresos.
La secretaria del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Cristina Recuero, ha destacado la importancia de este tipo de estudios, especialmente después de la pandemia de la Covid-19, que ha tenido un impacto significativo en la salud de los niños. “El sobrepeso y la obesidad infantil suponen un grave problema de salud pública, porque generan problemas a lo largo de toda la vida, como diabetes y enfermedades cardiovasculares”, advirtió.
El estudio Aladino, realizado cada cuatro años desde 2011 a instancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), refleja la situación de la obesidad infantil en Europa y permite comparar los resultados entre países de la Unión Europea. Mientras se esperan los datos finales y su comparación internacional, la situación en España sigue siendo preocupante, especialmente entre las clases más desfavorecidas.
Ante este panorama, el Gobierno también trabaja en un decreto de comedores escolares saludables y sostenibles que busca mejorar la dieta de los niños en los centros educativos. Según Bustinduy, este decreto, en tramitación, pretende que al menos cinco comidas a la semana en los comedores sean saludables y sostenibles, con el objetivo de reducir la brecha en la alimentación entre los niños de distintas clases sociales. @mundiario



