La batalla invisible de los hombres mayores contra el suicidio

La prevención del suicidio no es asunto exclusivo de la sanidad. Es un reto de la sociedad civil y el fútbol puede jugar un papel central.
Una persona con profunda tristeza. / RR SS.
Una persona con profunda tristeza. / RR SS.

Fidel tiene 67 años. Su día a día está marcado por la soledad, la precariedad económica y la sombra constante de una enfermedad pulmonar crónica que lo obliga a depender de una bombona de oxígeno. Su mirada vacía y sus palabras escasas retratan a un hombre que, más que vivir, sobrevive. Abandonado por su esposa y distanciado de una hija cuya voz apenas recuerda, Fidel resume su vida con una frase que es a la vez dolorosa y esperanzadora: “Doctor, a mí ya solo me queda el Atleti”.

La historia de Fidel no es única, puede ser la de Pedro, Juan o Luis. Según los estudios epidemiológicos, los hombres representan entre el 75 y el 80 % de los suicidios consumados en España. Las estadísticas son aún más alarmantes en la tercera edad: el 30 % de los suicidas tienen más de 65 años. Factores como la soledad, el desempleo, la pérdida de roles familiares y sociales, y el estigma de pedir ayuda configuran un cóctel explosivo que, en demasiados casos, resulta letal.

El caso de Fidel ilustra las principales características de los perfiles de alto riesgo: enfermedades crónicas, depresión no tratada, abuso de sustancias como el alcohol y una sociedad que, en su caso, lo ha dejado a la deriva. A menudo, estos hombres no verbalizan su sufrimiento ni acuden a centros de salud mental, prefiriendo ocultar su dolor bajo un manto de negación.

Sin embargo, incluso en los momentos más oscuros, Fidel encuentra un refugio inesperado: el fútbol. A pesar de haber experimentado las derrotas más dolorosas como hincha del Atlético de Madrid —Lisboa en 2014 y Milán en 2016—, su vínculo con el equipo lo mantiene conectado con el mundo. Bajo su jersey deshilachado, Fidel lleva una camiseta de Koke Resurrección comprada en un bazar chino, símbolo de su resistencia y de una identidad que aún lo sostiene.

Un enfoque multidimensional

La prevención del suicidio, especialmente entre los hombres, requiere un enfoque multidimensional. Más allá de mejorar los sistemas de atención a la salud mental, es fundamental explorar estrategias que lleguen a quienes no piden ayuda. En este sentido, iniciativas comunitarias y culturales, como campañas en el ámbito del fútbol, pueden marcar una diferencia. La Liga, con su alcance masivo entre los hombres, podría ser un aliado clave en esta lucha. Imaginar un anuncio que diga: “Quizá todo te ha fallado, te sientes solo. Pero, recuerda… eres uno de los nuestros” es un paso hacia un cambio cultural necesario.

La historia de Fidel es un recordatorio urgente: la lucha contra el suicidio no es solo una tarea sanitaria, sino un desafío colectivo que interpela a toda la sociedad. Porque, como bien reflejó el gol de Andrés Iniesta en la final del Mundial de 2010, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay espacio para la esperanza y el renacer. @mundiario

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