En Venezuela, las mafias del combustible debilitan al Gobierno de Maduro

Foto de las largas colas de coches esperando surtir de gasolina.(Principal)
Las largas colas de coches esperando surtir de gasolina en una estación de servicio en Maracaibo, Venezuela. / RRSS

En Maracaibo, al occidente de Venezuela, las mafias organizadas controlan la distribución del combustible con la venia de las autoridades, generando así una pérdida multimillonaria al Estado y a los involucrados en el sector.

En Venezuela, las mafias del combustible debilitan al Gobierno de Maduro

La “Guerra Económica” no solo hace mella en la gestión de Nicolás Maduro. El contrabando de combustible le está generando pérdidas millonarias al Estado y a todos los entes involucrados en la industria de la gasolina. Con un coste oficial de menos de un céntimo de euro, el gobierno venezolano intenta mantener una economía interna que se derrumba ante una hiperinflación que se acercará a los 10 millones porcentuales a finales de año.

El sector de la gasolina sólo genera pérdida a los entes involucrados, pues a la espera del aumento oficial del precio, su valor es mucho menor de lo esperado ya que las máquinas surtidoras no están actualizadas y marcan en la anterior denominación de la moneda venezolana. Desde diciembre pasado se espera un costo oficial, pero la administración de Nicolás Maduro teme una revuelta popular como la ocurrida hace 30 años en Caracas, cuando el entonces primer mandatario Carlos Andrés Pérez anunció un aumento del valor del combustible como parte de unas medidas económicas de corte neoliberal, que fueron denominadas como “el paquetazo” y que generaron el histórico “Caracazo”.

Con esta premisa, el Gobierno venezolano le ha dado largas a este álgido tema, permitiendo que las mafias se apoderen del sector, con la complicidad de los entes policiales y efectivos de la Guardia Nacional venezolana, desplazando así a los empresarios que han vivido del combustible a lo largo de más de 50 años.

Al multiplicar el coste de un camión cisterna a precio paralelo, la gasolina termina costando unos 1.284 euros.

Con un precio menor a un céntimo de bolívar, los dueños de estaciones de servicios se han visto obligados a ponerle un precio menor a los 5 bolívares (0,001€) por litro del combustible, como medida para poder soportar los gastos que genera el pago de nómina y gastos administrativos, pero aún así los números siempre terminan en rojo, donde los únicos beneficiados son los empleados que se han asociados con los policías.

Gasolina a 0,03 €

Las mafias han impuesto un valor de 100 bolívares por litro, tanto en las estaciones de servicio como en cualquier rincón de Maracaibo, ciudad a 900 kilómetros de Caracas, que al hacer la conversión es un precio que oscila en menos de un céntimo. El mercado negro se apodera tanto de la distribución como del expendio, haciendo que la economía venezolana deje de percibir millones de euro como principal responsable del negocio.

Factura con el coste oficial por un camión cisterna con combustible. (interna)     

Factura donde se confirma el precio irrisorio de combustible en Venezuela. / Manolo Portillo.

El combustible venezolano es subsidiado, pues parte de su valor real lo asume el Estado y en la actualidad, más del 50% de la gasolina que se vende en Venezuela es importada, por lo costoso que es el refinamiento. Lo que termina de mermar en la ganancia final.

José Bracho, administrador de una estación de servicio, aseguró que el sector intenta sobrevivir ante la espera de un nuevo panorama político y económico, pero que lamentablemente han tenido que dejar el control de las estaciones a las mafias y a los propios empleados que participan del negocio paralelo para no tener que sucumbir a una quiebre técnico, ya que el valor oficial de la gasolina no alcanza para poder cancelar los pasivos laborales a ningún miembro de la empresa.

“Manejar un negocio como este en Venezuela es insostenible”, decía Bracho al mostrar números y justificar su postura. “Un camión cisterna de 38 mil litros tiene un precio oficial de menos de 2 Bs. (0,0006 €) y la ganancia que puede generar no sobrepasa los 3 mil bolívares (1€) así no podemos ni pagarle a un empleado el salario mínimo que está en los 18 mil Bs. (6€)”, acotó.

“Prácticamente son los propios empleados los que pagan el camión y terminan manejando el negocio y uno es un simple observador de la anomalía”, explicaba Bracho al señalar como los policías controlaban el tráfico de coches en la entrada de la estación de servicio.

Al multiplicar el coste de un camión cisterna a precio paralelo de 100 bolívares, la gasolina termina costando unos 3 millones 800 mil bolívares, lo que termina siendo algo así más o menos como unos 1.284 euros de lo que el Estado venezolano solo percibe menos de un céntimo de euro por camión. La gran diferencia es para las mafias que, sin invertir, son las que mejor plusvalía reciben.

“No solo eso, el pago por parte del subsidio que nos da PDVSA (la estatal petrolera venezolana) no llega ni a los 500 Bs. (0,16 €) cada tres meses lo que hace imposible manejar un negocio de esta magnitud ante esta voraz inflación”, resumió Bracho al mostrar facturas con los coste oficiales. @mundiario

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