Balance desde España: se va un 2013 decepcionante y llega un 2014 expectante

Dibujo de Spiro Radulovoc, Sombrero de Oro
Dibujo de Spiro Radulovoc, Sombrero de Oro

El año 2014 no entrará tan triunfante como dice el Gobierno, porque, como subraya el Rey, "la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar".

Balance desde España: se va un 2013 decepcionante y llega un 2014 expectante

El PP no supo o no quiso entender la lección de las urnas y el PSOE carece de alternativa que ilusione. 2014 no entrará tan triunfante como dice el Gobierno, porque, como subraya el Rey, "la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar".

 

Termina 2013. Cuando faltan horas para decirle adiós, todos los líderes políticos están haciendo balance de su actividad. Se está viviendo el espectáculo más  hipócrita y bochornoso  del año: todas, sí todas, las organizaciones políticas, económicas y sociales caen en los mismos tópicos y mentiras; en las mismas burlas e idénticos menosprecios a  la población en general y a sus afiliados, en particular. A todas les va muy bien, aunque se estén muriendo. Algunas lo hacen por inanición; otras, por descomposición y las terceras, por la gangrena de la corrupción. En definitiva, el año 2013, ha sido un año negro, triste, en el que aumentó el paro, disminuyeron los afiliados a la Seguridad Social, aumentó la pobreza; el hambre se extendió a más población y creció zonalmente; disminuyeron los servicios más elementales, tanto en cantidad como en calidad; bajaron los salarios y, por tanto, el poder adquisitivo de la mayoría de los españoles.

Las organizaciones no gubernamentales, tales como Cáritas, Cruz Roja, bancos de alimentos, etc.se ven incapaces de atender tantas demandas. La realidad es que, mientras los ricos se hacen más ricos, porque para ellos se gobierna, aunque se disfrace tal acción en aras de las mayorías, y los pobres, cada vez más pobres, porque ya no tienen a que asirse ni gobierno que les asista, resulta insultante. En aras de defensa de la verdad y la transparencia, la igualdad y la justicia, el Gobierno de España, comience a anunciar, de manera triunfalista, una mejoría notable en la economía y el estado de bienestar para 2014, cuando, todavía el pueblo liso y llano, no ha llegado a percibir ni el menor síntoma de mejoría en 2013.”Para mí, la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar”, dijo el Rey, por Nochebuena.

El PP, con una mayoría absoluta, envidiable y, con toda seguridad, jamás alcanzable a tantos niveles, da la impresión, a juzgar por sus acciones, que  no supo o no quiso entender la lección de las urnas. No se puede alegar que “es que no pudo”, porque jamás tuvo ni tendrá en España, tanto poder. ¿Qué hizo con él, a parte de una amnistía fiscal, una subida de impuestos, una congelación de salarios a funcionarios y no funcionarios excluyendo de la misma a los enchufados y empleados públicos de libre designación? La Ley Wert, la del mercado único, la reforma laboral, etc. -de cierta importancia, pero no del alcance necesario-, no justifican la adecuada utilización de tanto poder. Le faltó gallardía al Gobierno y le sobró servilismo al partido que lo sustenta. Dos años después de su toma de posesión siguen sin hacer la reforma de la estructura y de la administrativa del Estado; la supresión de las duplicidades etc. Sigue sin aplicarse la Administración Única, cuando su autor ha sido el fundador del PP. El país necesita, y con urgencia, de esas reformas. ¿Se harán en 2014?

Por su parte, la oposición de derechas y de izquierdas; la primera, nacionalista mayoritariamente y la segunda, dividida y maltrecha, ha sido incapaz de presentar proyecto alguno. Ilusionante o no, para los ciudadanos. La simple enumeración de las cifras de paro registrado o de EPA, de cotizantes a la Seguridad Social y  de afectados por ERES, tramitados legalmente unos y opacamente, otros, etc. no justifican su presencia parlamentaria y su acción de control del Gobierno. Faltaron más proyectos alternativos que intentos de grandes pactos. Cuando un Gobierno tiene mayoría absoluta como el actual, no necesita el apoyo de la oposición para gobernar, aunque lo busque para quedar bien ante la galería. La oposición tampoco tiene porque ofrecérselo aunque en algunos casos y asuntos pudiera haber coincidencia. La oposición tampoco está para aplaudir  la acción del Gobierno, aunque sí para ser su alternativa ¿Dónde está esa alternativa explicitada? España tiene que salir, porque los españoles tienen capacidad para hacerlo, pero necesitan saber con quién.

Dos años perdidos, porque el que ahora se va realmente no lo hace por la puerta grande, que no pueden convencer ni a los más ilusos de que el próximo entrará triunfante. Todavía parece pronto, aunque es posible,  para olvidar el llanto y abrazar la esperanza; porque, para ello, la oposición debe exponer su alternativa y el Gobierno cumplir su programa.

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