Rebelión abierta de los afiliados del PSOE contra el aparato

Susana Díaz.
Susana Díaz.

Primeras consecuencias de las primarias socialistas. El afiliado medio socialista ha rechazado la forma en la que fue obligado a dimitir Pedro Sánchez y sobre todo ha rechazado el fondo de la cuestión, la posición política ante el PP.

Rebelión abierta de los afiliados del PSOE contra el aparato

El PSOE se ha acercado al abismo de la ruptura interna… y ha saltado al otro lado, limpiamente, con un resultado rotundo que cuestiona claramente tanto a los dirigentes territoriales como a los presidentes autonómicos. El afiliado medio socialista ha rechazado la forma en la que fue obligado a dimitir Pedro Sánchez y sobre todo ha rechazado el fondo de la cuestión, la posición política ante el PP. Es una rebelión abierta de los afiliados contra el aparato organizativo. En medio de una profunda división, mostrada ante el cuerpo electoral de la nación en toda su crudeza, ha dado la espalda a cuatro décadas de política moderada para abrazar una respuesta más radical. Para encontrar precedentes hay que remontarse a  los convulsos años de la República. Los efectos electorales se verán en su momento. Las consecuencias en la política nacional se pueden vislumbrar ya. Pero antes de cualquier valoración es necesario subrayar el ejemplo de democracia interna, bien distinta de cualquier otro partido. Elevada participación, transparencia en el proceso, libertad de opinión, son rasgos que definen a una organización que no teme a la opinión pública. En otros partidos no se vota, o se hace por procedimientos escasamente transparentes cuando no sucedáneos de democracia.

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez.

 

En cuanto a las consecuencias inmediatas,  Podemos ha presentado una moción de censura no tanto para derribar al Gobierno sino para sustituir a los socialistas como líderes de la oposición. Incluso la fecha elegida se corresponde con  el único día en el que no le podrían replicar con otra moción, asegurándose así  la mayor proyección política desde ahora hasta el debate. Al hacerlo, además, evita que el PSOE presente la suya en el futuro, pues habiendo  anunciado que no votará la de Podemos, asume implícitamente la reciprocidad llegado el turno de la suya.

En segundo lugar, Ciudadanos, que optó en su reciente Congreso por alejarse de las soluciones socialdemócratas, puede descubrir que hay más electorado en el centro-izquierda que puede estar desorientado ante el giro de su representante tradicional. 

Y, en tercer lugar, para el PP la soledad se incrementa. Rodeado de escándalos de corrupción que no acierta a cortar, la radicalización de la vida parlamentaria puede acelerar el fin de la legislatura. El problema para Rajoy es que no puede convocar elecciones sin contar con el calendario de juicios que amenazan a su formación, cuyas sentencias son imprevisibles. La espera puede transformarse en un proceso de desgaste incesante, estrategia probable de los tres grupos citados.

Todavía hay consecuencias territoriales. En primer lugar para la perdedora, presentada como la gran  esperanza para recuperar el gobierno de España con el tradicional discurso socialdemócrata. Su liderazgo interno queda cuestionado y su propia posición institucional muy debilitada. Sus pares de Extremadura, Aragón,  Castilla-La Mancha y  Asturias, también tendrán que bregar para mantener el control de sus respectivas organizaciones territoriales. Para quienes gobiernen con el apoyo de Podemos y sus organizaciones aliadas, bien en Comunidades bien en municipios, la inestabilidad será creciente, con elecciones territoriales en dos años.

Durante la Segunda República, la tensión entre la dirección de Largo Caballero y la posición minoritaria de Indalecio Prieto fue constante. El primero defendía la colaboración con comunistas y anarquistas mientras Prieto la propugnaba con los republicanos. La hostilidad de su propio partido llevó a Prieto a rechazar la Presidencia del Consejo de Ministros cuando en mayo de 1936 se la ofreció Azaña

Obviamente no estamos ante la misma situación aunque la profunda crisis interna del socialismo español necesitará mucho tiempo para ser superada. A corto plazo, hasta diciembre, corresponde terminar la renovación de todas las estructuras autonómicas, provinciales y locales, donde se reproducirán tensiones y divisiones. Paralelamente se iniciará una nueva estrategia parlamentaria hasta las elecciones generales.  Si la nueva estrategia revalida los resultados autonómicos y locales y  además mejora en las elecciones legislativas, se impondrá internamente. En el caso contrario, resurgirán las divisiones. De momento, éxito democrático. A corto plazo turbulencias varias. A medio plazo, esperanza.

Rebelión abierta de los afiliados del PSOE contra el aparato
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