¿Es Quebec un referente para Cataluña como afirman los secesionistas?

Cataluña y España. / fotolog.com
Cataluña y España. / fotolog.com

En 2015, despues del fracaso del 9N, Artur Más convocó elecciones plebiscitarias adviertiendo que era necesario ganarlas por una amplia mayoría y en todas las provincias para ser aceptados internacionalmente.

¿Es Quebec un referente para Cataluña como afirman los secesionistas?

A estas alturas ya se recurre muy poco la referencia de Escocia porque históricamente no guarda semejanza alguna con Cataluña. Ahora los secesionistas, a los que todavía no sabemos si podemos llamar sediciosos, centran todo su discurso en el ejemplo de Quebec, provincia federada en Canadá. En base a esa comparación hay miembros destacados del independentismo, como Marta Rovira, o tertulianos como Pilar Rahola, que exigen un referéndum de características similares al quebequense por ser el único caso que se ha celebrado sin que la Constitución de Canadá lo contemplase y que tampoco encaja en los requisitos de la ONU para tener derecho a él porque Canadá es una confederación que se forma por agregación de provincias hace 150 años y va adquiriendo autonomía de Gran Bretaña de la que solo conserva el Jefe del Estado, Isabel II. Una monarquía federal desde hace muy poco y que no se le ve semejanza alguna con el caso catalán (además de tener Quebec un territorio como toda Europa Occidental).

Los referéndum canadienses eran solo para establecer negociaciones y su equivalente a nuestro Tribunal Constitucional ya dejaba claro que la secesión unilateral nunca sería aceptada. Para definir las cosas Canadá estableció la llamada Ley de Claridad, donde se dice que la pregunta de un hipotético referéndum debe ser clara y aprobada por el Parlamento Nacional, debe tener un mínimo de participación (en la antigua Yugoslavia se fijó entre el 60% y el 65% según los casos), y que los síes deben ser superiores al 55% ya que si lo deja en el 50,01% como dijo Puigdemónt, los arrepentidos cambiarían esa mayoría al ver la realidad. Y aún ganando el si a la independencia, se establecerían las negociaciones para cambiar la Constitución y los términos ¡entre todas las autónomías!  Reconozcamos que cualquier parecido con el caso catalán es pura imaginación, y aún queda el punto más inaceptable para un catalán nacionalista.

Para que Quebec pueda concocar un referéndum es necesario que admita que el derecho que exige debe ser concedido a las partes de su territorio que deseen seguir en Canadá aunque eso rompa la provincia en múltiples territorios. Tardá, Rovira, y otros portavoces del independentismo preguntan ahora si "Moncloa" respetará los resultados del 21D, pero sería mejor preguntarle si respetarán ellos el sentir mayoritario de los catalanes, esos que dice Joan Tardá que han impedido la república catalana por no apoyarla una mayoría, pese a lo cual seguirán adoctrinando niños y jóvenes hasta que la consigan. Si tomamos como referencia las elecciones de 2015, último dato oficial, y admitimos que los votantes de En Comu Podem o el PSC que se pasen al independentismo estarían compensados por los del PDeCat que se salgan, más o menos, nos encontramos que perdieron el llamado plebiscito por alcanzar solo el 47,3% de los votos, y el 9N o el 1O, por no alcanzar el 50% de participación, pero lo peor es que Cataluña con la ley de Canadá, la Ley de Claridad, se habría partido en dós, Norte y Sur u Este y Oeste. Los resultados del independentismo fueron:

Cataluña............47,70%

Barcelona..........44,30%

Girona................64,60%

Tarragona..........49,00%

Lleida.................63,30%

Lo que implicaría que Barcelona y Tarragona hubiesen seguido siendo españolas (6.300.000 habitantes), y si lo atendemos por comarcas la costa industrial sería claramente española y el campo catalán ¿De verdad es esto lo que quieren aquellos que reclaman el modelo de Quebec? ¿No sería más lógico reconocer que al no tener una mayoría apoyando el Procés dejen de dividir a la sociedad catalana y de sembrar odio casi racial? Es verdad que actualmente puede haber una mayoría que pide un referéndum, pero para acabar con esta pesadilla, por agotamiento. La reflexión sensata del independentismo es mirarse en el ejemplo de Quebec para ver que gran parte de la empresas que se fueron no han vuelto, que gente preparada tampoco, que su crecimiento del PIB es menor, y que el nacionalismo acaba de sufrir el mayor descalabro de sus historia con solo un 24% de los votos ¿eso es lo que quieren? ¿habrá valido la pena? @mundiario

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