El PP ganaría las próximas generales, con posibilidades de gobernar

Sede central del PP, donde trabajaba Luis Bárcenas.
Sede central del PP.

Rajoy desafía a todo aquel que quiera "jugar con la soberanía nacional" y el PSC se opone a que el Gobierno de España delegue al catalán la capacidad de convocar referendos.

El PP ganaría las próximas generales, con posibilidades de gobernar

El PP, según la casi totalidad de las encuestas publicadas tanto a nivel estatal como autonómico, volvería hoy a ganar las elecciones generales, con grandes posibilidades de poder gobernar el país y la comunidad autónoma, incluso según algunas, sin necesitar apoyos de otras fuerzas políticas.

 Cuando fueron realizadas estas encuestas aún no se conocían, el fin del rescate bancario, el informe de Bruselas sobre los presupuestos de 2014, en los que se hacen diversas recomendaciones a España que, de seguirlas, tiene que efectuar unos recortes complementarios que alcanzan los 35.000 millones de euros de aquí a 2016; tampoco, se conocían, la polémica de Wert y Gomendio sobre las becas Erasmus ni el apoyo explícito y pleno de Rajoy a la gestión de ambos, incluyendo, por supuesto, la Lomce; ni la postura firme y contundente del presidente del Gobierno de España sobre el separatismo catalán y vasco, ni del PSC, sobre la delegación del gobierno de España al de Cataluña para realizar el referendo de autodeterminación.

 La gestión presidencial de todos estos asuntos, por más que incordie a los liberales, incrustados por voluntad e intereses propios, dentro del PP, le hubiera dado mayor respaldo popular, porque, aunque parezca demasiado atrevido afirmarlo, Wert y Gomendio han devuelto a los padres de familia que creen en su derecho a  la libre elección de centro y en la educación en libertad para sus hijos, la esperanza de poder ejercitarlo algún día, en todo el territorio nacional. Alguien tenía que poner fin al tremendo galimatías en el que se había convertido el sistema educativo español y Rajoy va a conseguirlo con un equipo que no siendo de su partido, sí cree en las grandes virtudes de un sistema libre de enseñanza aunque para logarlo tenga que financiar centros que no apliquen el sistema de coeducación, que dicho sea de paso, los que ahora lo defienden a ultranza, en la década de los 70, del siglo pasado, lo criticaban, con toda seguridad, con mayor ahínco.

La defensa de la unidad de España, desafiando a todo aquel que quiera jugar  “con la soberanía nacional” porque la Constitución así lo garantiza como también lo hace con los derechos y libertades de los españoles proporcionándoles el “Estado más descentralizado de la historia del país y la  mayor subida del nivel de vida en los últimos siglos”, que Rajoy ha hecho, en todos los actos a los que ha asistido durante la semana, ha elevado la confianza de los españoles en él, porque han comprendido que defendiendo el Estado autonómico, ajustándolo a la realidad del país, puede sacar a España de la crisis actual.

 El paso del ecuador de la legislatura lo hace con un nuevo aire: devolviendo la esperanza de tiempos mejores a todos los españoles que saben que  “España es una gran nación” y que hay que luchar duramente para conseguir su vuelta plena al estado de bienestar. Hay que exigir más a los que más tienen y pagar más a los que más trabajan. Haciéndolo así, aunque para ello haya que hacer algún retoque en el gobierno y una adecuación en su coordinación, no es difícil conseguir resultados positivos en la segunda parte de la legislatura.

El PP ganaría las próximas generales, con posibilidades de gobernar
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